| Poesía
del momento, Nº 120 d |
Cuarta
de julio de 2006 |







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Tanto tiempo encubierto entre los pliegues
del pensamiento, tan vital, tan íntegro,
que el tacto clama por su advenimiento,
allende las ideas, inequívoco.
Pensar, sentir, quedarse en añoranza,
preámbulo inconcluso de un capítulo
que nos priva del júbilo que enlaza
carne y mente vibrantes al unísono.
Libérese el amor, y abrace al tacto,
aunque su triunfo nos resulte efímero.
Del poema "Libérese el
amor", octubre 2001
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Breverías
1521
No me puedes dar más de lo que ya me has dado,
fuiste océano en flujo que persistente crece
trepando a mis arenas, y en mí te has vaciado;
ya no te quedan aguas que dar: Me perteneces.
1522
Verás la espalda del amor un día,
partiendo de tu lado,
dejándote minúscula y baldía
la heredad que habitó. Desarraigado
el árbol estará donde imprimiste
su nombre, al pie de un corazón flechado,
y todo, todo quedará tan triste…
1523
Si yo fuera velero, tú serías
dorado, esbelto mascarón de proa;
si fuera mar, en todas tus bahías
vertería mis olas, y si boa,
la espiral de mi abrazo
no te daría opciones de rechazo.
1524
¿Sabes cómo te pienso? No es la mente
quien tu perfil moldea y elabora,
aunque es docta en hacerlo, ciertamente.
Te pienso con la mano, que incorpora
las vivencias de ayer a este presente;
con el pie, que te busca a cada hora;
con ojos que te ven, aunque cerrados,
con todos mis sentidos desatados.
1525
Me llegan tus ideas, y me veo
como envuelto por nubes de palomas
en exultante, grácil revoleo;
además de tu imagen, tus aromas,
me traen la mía propia. Qué hormigueo
bulle bajo mi piel cuando te asomas
a estos ojos del alma que atraviesan
los tuyos propios, que tan bien se expresan.
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Poemas
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Despoblado mundo
Fui a verte a la ciudad. No había nadie.
Restaurantes vacíos,
sin empleados ni clientes, sólo
el agudo pitido
de la borboteante cafetera,
el discurso, trivial y rectilíneo,
del locutor de radio
inutilmente hablando sin oídos,
sobre las mesas, ceniceros sucios
prolongando la vida al cigarrillo
que iba exhalando el alma
por su columna de humo fugitivo,
las luces de neón, parpadeando
sus azules, y blancos, y amarillos,
pero nadie en la calle para verlos
en la noche callada, sin latidos.
Todas las puertas del lugar abiertas,
cada plaza, avenida o pasadizo
un tapiz de ventanas encendidas,
y ni una sola huella en el camino,
ni una voz en el aire,
ni el eco leve del menor sonido.
Los coches aparcados,
los autobuses semiadormecidos
cada uno en su parada,
pero sin pasajeros ni objetivos.
Llegué al fin a la calle en que vivías,
pero tu casa era un solar vacío,
con la hierba crecida,
y un denso olor a soledad y exilio.
Y me quedé sin ti, y el mundo todo
fue una ciudad desierta, un laberinto
por el que caminaba ciegamente,
sin hallar la salida. Ni a mí mismo
supe encontrarme, como si mi propio
perfil también se hubiera diluído.
Ciudad fantasma, mundo despoblado,
y yo sin mí, por no acertar contigo.
Los Angeles, 23 de julio de 2006
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1516 - Tu nombre
No he de aceptar el nombre que te viste
como túnica absurda, desgarbada,
adorno inútil que describe nada,
y alguien por ti eligió cuando naciste.
La vida emerge en desnudez, no existe
carácter ni atributo a su arribada,
libro en blanco llevando en la portada
título extraño a ti, que no le diste.
Y ahora todos te nombran, y te nombras,
por un alias surgido de las sombras,
no de esta luz impar que te define.
Evitaré tu nombre, pues no quiero
que le adaptes tu vida, es un letrero
que no eres tú, aunque a tu par camine.
Los Angeles, 23 de julio de 2006
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1517 - Pensar, sentir
Ayer vivir era un pensar profundo,
cabeza fría, irreversible credo,
renunciando a sentir sólo por miedo
de aceptar equilibrio en nuestro mundo.
Se ignoró que el amor es oriundo
del universo conceptual, viñedo
de donde fluye en incesante ruedo
el rojo vino erótico y fecundo.
Necesita el amor conocimiento,
nace la idea, brota el sentimiento,
¿cómo adorar lo que se desconoce?
Oh la pasión nacida de la mente
descolgándose al alma, reincidente,
reventando la piel en cada roce.
Los Angeles, 23 de julio de 2006

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1519 - No dormiré
No dormiré contigo, amada mía,
el sueño es bruma que de ti me ausenta,
se interpone, te excluye y representa,
en religión de amor, apostasía.
El dormido ensordece, se desvía
de los designios que despierto intenta,
abortado esplendor de Cenicienta
que se recoge al expirar el día.
Mas yaceré a tu lado, ambos vestidos
no más que de la piel de los sentidos,
negándose a dormir en esta hora.
No dejaré que el tiempo me devore
un sólo instante tuyo, y aminore
esta sensualidad conspiradora.
Los Angeles, 24 de julio de 2006
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1520 - Horizontal
No sé crecer en vertical, derecho,
ciprés en fuga al cielo, enhiesta lanza;
soy intento de altura en alianza
con virajes, parábolas y techo.
Mi crecer es oblicuo, y en el pecho
llevo fervor que eternamente danza
hacia la horizontal; cuando la alcanza,
soy arco iris invitado al lecho.
La línea recta que inflexible se alza,
es altivez que su nivel ensalza
en desdén de otras líneas divergentes.
Sesgado, horizontal o sinuoso,
prescindo de plomada, y tembloroso
voy en busca de imágenes yacentes.
Los Angeles, 25 de julio de 2006

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1521 - Nosotros, asesinos
Asesinos del tiempo, que nos mata,
una muerte pagada en otra muerte;
él, día a día, al menos nos advierte
que su tic tac el nuestro desbarata.
Si el pasado es olvido, cuán ingrata
la muerte que asestamos; nos convierte
en cerebral sicario, que subvierte
el orden convenido, y lo maltrata.
También asesinamos el presente,
ya intencional o inadvertidamente,
y matando minutos, nos morimos.
Atentamos al fin contra el futuro,
sin ver que es tan ficticio, tan oscuro,
y que a nosotros mismos agredimos.
Los Angeles, 25 de julio de 2006

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