Breverías (818-827)
Vestida
de seda
El
tren
Avanza
contra mí
Estación
Insólito
viaje
Soñando
a la ventana
Ruinas
Bella
durmiente
Gestante
Nochebuena
Contrastes
Bloqueo
A
ti, mujer
Vela
conmigo
Sin
palabras
Frente
a la vida
Pecados
capitales
Las
yemas de tus dedos
Eres
el fuego
Función
vital
Como
el día
Gata
Recibe
y da
Tanta
táctica
Mujer
sola
Mujer
bajo la lluvia
Y
se alzará mi beso
818
Los
surtidores de la fuente son
una
coral de vírgenes desnudas,
cantando
siempre idéntica canción.
819
Cada
día ensanchamos las riberas
del
claro río en que la mente fluye;
y
el rojo campo del sentir rehuye
la
expansión más allá de sus fronteras.
820
Se
adormece la noche en el sosiego
de
aves calladas, pasos detenidos,
inmóvil
viento, sofocado fuego…
Tú
y yo yacentes, pero no dormidos.
821
Al
abrirse tus labios en sonrisas
se
me cierran las puertas del recuerdo;
me
lavas la memoria, me exorcisas
los
demonios de ayer, y en ti me pierdo.
822
En
las alas del viento, en la marea
de
luz que nos devuelve la mañana,
en
el sollozo que la lluvia hilvana,
donde
nadie te ve, mi fe te crea.
823
Me
hieren las palabras cuando no te las digo,
y
al decirlas resuenan como un eco lejano;
mira
qué triste suerte, que soy tan sólo amigo
si
te hablo; y al no hacerlo, tan sólo soy hermano.
824
Si
me dieras la espalda, abrazaría
tu
talle por detrás, y en cada seno
cada
una de mis manos mantendría,
y
el sexo erecto contra ti de lleno.
825
Hay
horizontes como golondrinas,
que
uno en las manos retener quisiera,
mas
sólo anidarán en las retinas;
quién
pudiera apresarlos, quién pudiera.
826
El
tiempo nos destruye lentamente,
y
en frialdad de hielo nos sepulta;
esa
parte de ti que vibra y siente,
ha
de quedar entre la escoria oculta;
ven
hacia mí antes de cruzar el puente
que
hacia la oscuridad nos catapulta;
brinda,
duerme, solázate a mi lado,
y
déjale al mañana su cuidado.
827
Cierra
los ojos, que me acerco a verte,
recréame
en tu mente; la melena
sobre
la curva de tu espalda vierte
sedoso
mar de ondulación morena.
Y
no sabré decir si mi caricia
surcará
esa agitada superficie,
o
impondrá su ofensiva subrepticia
sobre
colinas, grutas y planicie.
(Indice)


542 - Vestida
de seda
La seda que te
cubre es un embozo,
artificio que
oculta, pero enseña;
en sus pliegues
el cuerpo se pergeña,
obra pulida y a
la vez esbozo.
Deslizante, en
espera del retozo,
es cada curva
invitación risueña,
y el tacto
adquiere lo que el hambre sueña
cuando avanzo y
extiendo, elevo y rozo.
Quiero
y no quiero descubrirte entera,
pues sólo
adivinarte, desespera,
pero es mágica
desesperación.
Y las manos, que
insisten, me describen
cuanto encubren
los pliegues, y perciben
con doble
intensidad la sensación.
Los
Angeles, 16 de noviembre de 2001
(Indice)
543 - El
tren
Hacia ti por el páramo
atravieso;
penacho de humo
al avanzar denota
mi vapor a presión,
que casi explota
bajo el intenso
fuego, tren expreso.
Entre tus vías
me detecto preso,
voy sobre ti, y
te siento tan remota
que en tu
pesquisa mi vigor se agota,
y agonizo en los
límites del beso.
Mi rodar
incesante no te alcanza,
e incapaz de
forjar firme alianza
entre rueda y
rail, sigo rodando.
Rodando sigo con
mis pretensiones,
y entre tantas
desiertas estaciones,
la tuya llegará,
quién sabe cuándo.
Los
Angeles, 17 de noviembre de 2001
(Indice)
544 - Avanza
contra mí
No impidas el
revuelo descarado
de los dedos, que
en firme recorrido,
indagan
intersticios del vestido,
quedando yo, como
él, alborotado.
Viento soy
encrespando tu arbolado,
eres agua en que
vivo sumergido,
y en trueno he de
romper, cuyo estallido
fusione mi
costado a tu costado.
Avanza contra mí
tu orografía,
tórrida como el
sol de mediodía,
y en amplitud de
mares sin riberas.
Mezan mis manos
tu ondulada forma,
tu mente olvídese
de riesgo y norma,
y demos libertad
a nuestras fieras.
Los
Angeles, 18 de noviembre de 2001
(Indice)
545
- Estación
Ah, tu estación,
qué triste y desolada,
sin llegada de
trenes, ni viajeros,
somnolienta en
sus tonos más austeros,
mudo el ruido, la
luz semiapagada.
Tiene aliento de
invierno, está cansada
de vacíos, inútiles
senderos
por donde ya no
vagan ni extranjeros
con sonrisa de
mueca desmayada.
Tu último tren
cruzó hace largos años,
dejándote el andén
lleno de extraños
y agrios aromas,
huellas y sabores.
Y ahora cerrada
estás, en el desierto
de un mundo
silencioso, casi muerto,
donde no saben
germinar las flores.
Los
Angeles, 18 de noviembre de 2001
(Indice)
546 - Insólito
viaje
Veo pasar el tren,
que no se aleja,
y no sé si soy
parte del paisaje,
o parte de un insólito
viaje
que ni ansiedad
ni indecisión refleja.
Con desdén que
ni gime ni festeja,
me siento
vagabundo. Ni equipaje
llevo para el
trayecto, ni mensaje,
y no presentaré
excusa ni queja.
Ahora es el
panorama el que desliza
su pantalla
gigante, que matiza
de luz y de color
el recorrido.
Ya no recuerdo el
punto de partida,
pero sé que la
meta está escondida
en la estación
desierta del olvido.
Los
Angeles, 19 de noviembre de 2001
(Indice)
547 - Soñando
a la ventana
Los ecos de tus
pasos son nudillos
golpeando en la
puerta del deseo;
oigo tus pies,
tus pensamientos leo,
y espero
estremecida entre visillos.
Tus invisibles
manos son rodillos
laminando mi
vientre, y me recreo
en frívolo,
ficticio forcejeo,
trepidando en mi
pecho cien martillos.
Me circunda y me
atrapa densa niebla
surgida de tu
aliento, que me puebla
la mente de
confusas percepciones.
Y me abandono en
ti, con la inocencia
que anhela
naufragar, sin resistencia,
desmantelando
arcaicas prohibiciones.
Los
Angeles, 20 de noviembre de 2001
(Indice)
548 - Ruinas
Todas las ruinas
humeantes tienen
su fantasma
infeliz y macilento,
cuyo ancestral y
lúgubre lamento
ni la tiniebla ni
la luz detienen.
Pero en todas las
ruinas se mantienen,
bajo el escombro
inmóvil, polvoriento,
gérmenes de
energía en movimiento,
que de la muerte
hacia la vida vienen.
Yo excavaré el
paisaje de tus ruinas,
nivelando en
planicie las colinas,
y erradicando tu
desolación.
Se irá el
fantasma, sanará la herida,
y resucitará una
nueva vida,
que cada pena
engendra otra ilusión.
Los
Angeles, 23 de noviembre de 2001
(Indice)
549 - Bella
durmiente
Duerme la luz, la noche se desvela,
al apresar tus párpados el vuelo
del sueño, oscuridad de terciopelo
que axfisia el fuego en la última
candela.
La
luna, silencioso centinela
patrullando
la cúpula del cielo,
se
emboza absorta tras el tenue velo
de
nubes pardas, en sagaz cautela.
Nada
te inquieta, nadie te previene,
y
el universo en su eje se detiene,
adaptándose
a tu inmovilidad.
Absoluta
quietud, tan inconsciente
que
ni puedes soñar, bella durmiente,
yaciendo
aislada en doble soledad.
Los
Angeles, 25 de noviembre de 2001
(Indice)
550
- Gestante
Vino
en impulsos reiterados, vino
en
avance frontal irreprimible,
sumergiéndose
en mí; fuera imposible
repeler
o eludir tal torbellino.
Siendo
mortal, su germen fue divino,
en
mi entraña arraigando imperceptible,
y
una transmutación lenta, apacible,
se
obra en mis nueve meses de camino.
Huérfano
aún de matiz y de vocablo,
diálogo
insólito contigo entablo,
silencioso,
dinámico embrión.
Y
nos sentimos, aunque no nos vemos,
y
sin conversación nos entendemos,
tú
y yo en constante comunicación.
Los
Angeles, 2 de diciembre de 2001
(Indice)
Nochebuena
Serranas y pastores
en la vaguada;
ellas hablan de amores,
con la mirada.
Ellos la noche admiran…
¡tantas estrellas…!
mientras ellas suspiran,
bellas, tan bellas…
De repente en los cielos
hay espirales
de mágicos revuelos
angelicales.
Campanillas de plata,
voces en coro,
brillante catarata
de luces de oro.
Y la canción más pura
se oye en la sierra:
“Gloria a Dios en la altura,
paz en la tierra.”
Los
Angeles, 4 de diciembre de 2001
(Indice)
Contrastes
La diferencia es
base del amor,
que en igualdad
sucumbe,
o no sabe
engendrarse,
o tal vez se
diluye;
sólo en
disentimiento
puede anudarse
lazo indisoluble.
Los
polos semejantes se rechazan,
los
opuestos se unen.
Si
mis diversidades en ti encajan,
si
eres a mi certeza incertidumbre,
si
los claveles rojos de tus miedos
en
mi firmeza exfolian su perfume,
y
si proyecto a tu afligida sombra
una
sonrisa de radiantes luces,
oirás
el canto azul de la esperanza,
destructor
de silencios y costumbre;
pues
el contraste y el impacto crean
vínculos
sólidos, indisolubles,
como
el herrero forjará la espada
a
golpes de martillo sobre el yunque.
Los
Angeles, 4 de diciembre de 2001
(Indice)
Bloqueo
No
es la ley de la selva, de agresión controlada,
coronando
al más fuerte de todos como rey;
lo
que al alma seduce, libre y galvanizada,
y
eligen los sentidos, es la selva sin ley.
Al
paso de los años, la nostalgia subsiste
presa
entre las cadenas que tiempo atrás forjamos,
y
aunque la mente vuela, la intención se resiste
al
cambio, y en la inercia vivos nos enterramos.
Y
contamos los días como quien cuenta estrellas,
en
actitud pasiva, sin racionalidad,
dejando
por la misma senda las mismas huellas,
con
profundos deseos, pero sin voluntad.
Sabemos
que hay un mundo detrás de las fronteras
que
nuestra ansia limitan y frenan nuestros actos,
que
hay otros compañeros, que hay otras compañeras,
que,
aún teniendo, no exigen compromisos ni pactos.
Y
aunque a veces saltemos la verja que nos guarda,
y
corramos el campo con ímpetu salvaje,
volvemos
al encierro, porque nos acobarda
la
libertad soñada, la amplitud del paisaje.
Y
así, desde el reducto donde languidecemos
fabricando
incesantes, lúbricas fantasías,
bajo
el peso de leyes aceptadas, nos vemos
contando
las estrellas, viendo pasar los días.
Los
Angeles, 6 de diciembre de 2001
(Indice)
551
- A ti,
mujer
¿Cómo
salir del beso repetido,
beso
textual, de puerta giratoria,
beso
facsímil, huella en la memoria,
tan
monocorde, tan envejido?
Fue
un tiempo torrentera, fue alarido,
fue
efervescencia y grito de victoria,
pero
hoy es cangilón en esta noria
girando
sin cesar, medio dormido.
Quiero
regenerarle en sus cenizas,
sentir
su luz, calor, lenguas rojizas
encrespadas
de nuevo en torno mío.
Náufrago
en playa inhóspita y remota,
sobre
las olas mi mensaje flota,
que
a ti, mujer, con esperanza envío.
Los
Angeles, 7 de diciembre de 2001
(Indice)
552
- Vela
conmigo
No duermas aún,
vela conmigo, amiga,
que es el sueño
ladrón de confidencias;
donde hay
afinidad fabrica ausencias,
bajo fácil
pretexto de fatiga.
Si tu sueño al
silencio me castiga,
mudas han de
quedar voz y cadencias
de mi salmo de
amor, que sus dolencias
canta a la vez
que tu atención mendiga.
Dormir es
despedirse, aunque sepamos
que de nuevo al
albor nos encontramos;
es deshacer el vínculo
fundido.
Mantén los párpados
abiertos, mira
que el dormido es
un muerto que respira,
y es la muerte la
puerta del olvido.
Los
Angeles, 9 de diciembre de 2001
(Indice)
553 - Sin
palabras
Si no logras
dormir, vente conmigo,
que una mujer de
noche y desvelada
está clamando a
gritos ser amada,
y a amarla yo sin
límites me obligo.
Las palabras que
dices, las que digo,
carecen de interés,
no valen nada;
las cumbres de
tus senos, tu mirada,
tu piel desnuda
es lo que yo persigo.
Si en sequedad se
quedan tus palabras,
en humedad te
quiero, cuando te abras
y tus muslos
abracen mis caderas.
Inspirada estarás,
aún sin hablarme,
forjando tal
poema al desbordarme
que como Orfeo,
amansarás las fieras.
Los
Angeles, 10 de diciembre de 2001
(Indice)
554
- Frente
a la vida
Con tesón, con sudor, con
persistencia,
has escalado una montaña, ahora
va a amanecer en ti una nueva aurora,
que exigirá más brío y diligencia.
La cumbre no es el fin, no es
permanencia,
es un alto en la marcha escaladora
para observar la sierra, que incorpora
nuevas cumbres de retos y excelencia.
Tal vez caerás rodando al valle
oscuro,
y te dirá la duda que el futuro
que en tus sueños surgió es
inasequible.
Escucha entonces tu íntima armonía,
y álzate y grita en fiera rebeldía
que para ti no existe lo imposible.
Los
Angeles, 12 de diciembre de 2001
(Indice)
Pecados
capitales
Soberbia:
Ah de los miserables, a mis pies
sometidos,
sin dignidad, derechos, ni aptitud de
elevarse;
es el polvo su espacio; yo, entre los
elegidos,
soy esa luz que nunca conseguirá
apagarse.
Avaricia:
Mi granero está lleno, y es pingüe
la cosecha;
erigiré otros silos, y coparé las
mieses;
si la filantropía se siente
satisfecha,
yo me siento insaciable, como hombre
de intereses.
Lujuria:
Vino a mí la lujuria, con la bata
entreabierta,
rígidos los pezones en los senos
desnudos;
y olvidé mis temores bajo su mano
experta,
y entendí la elocuencia de sus
discursos mudos.
Ira:
Ira de Dios, sembrando terremotos y
fuego,
sequías y ciclones, en la tierra
indefensa;
ira absurda del hombre, que aprende el
mismo juego,
y destruye y aplasta por lavar una
ofensa.
Gula:
Mueran de hambre los pobres, yo no
esquilmé sus lares;
si en la miseria yacen, padezcan su
indigencia;
yo colmaré mi mesa de vinos y
manjares,
y en su placer diario derrocharé mi
herencia.
Envidia:
No importa cuánto tengo, si no tengo
lo tuyo,
tu renombre, tu casa, tu mujer, tu
riqueza;
en ansias de tenerlo yo mismo me
destruyo,
cáncer irreversible dentro de mi
cabeza.
Pereza:
Hoy es una palabra difícil,
extenuante,
qué eufonía y sosiego residen en mañana;
voy a cerrar los ojos, tal vez por un
instante,
y dormiré en la inmóvil quietud de
mi desgana.
Los
Angeles, 15 de diciembre de 2001
(Indice)
555 - Las
yemas de tus dedos
Me lloraste en
ausencia, y no advertiste
que aún sin
estar, dentro de ti he vivido;
¿no has llegado
a escuchar el estallido
de este deseo que
hacia ti persiste?
Innumerables
veces te desviste,
sin que tu mente
lo haya percibido;
soy yo el temblor
de ese placer prohibido
que surge intenso
y finaliza triste.
Me llevas en las
yemas de tus dedos,
tímidos
dibujantes, o torpedos
irrumpiendo en tu
proa en explosiones.
Habré partido,
pero estoy contigo,
soy de tus actos
único testigo,
causa y efecto de
tus sensaciones.
Los
Angeles, 20 de diciembre de 2001
(Indice)
556
- Eres
el fuego
No
he visto sombras en tu piel desnuda,
pues
la luz no la hiere, de ella brota
con
la energía y brillo de remota
galaxia
que su núcleo desanuda.
Ni
en tu mente la sombra de la duda
restalla
el látigo que el alma azota,
la
luminosidad que en ella flota
de
incertidumbre y de temor la escuda.
Vives
de claridad, cándida rosa
de
pétalos de luz, en que reposa
fiel
corazón en integral sosiego.
A
tiniebla glacial desconocida,
serena,
ardiente, junto a mí tendida,
no
eres sólo la luz, eres el fuego.
Los
Angeles, 21 de diciembre de 2001
(Indice)
557
- Función
vital
Sobre
mí pende extraña paradoja
de
prodigalidad y de mesura;
de
timidez, pudor, desenvoltura,
de
cuanto seduciéndome te enoja.
Me
ves espina de tu rosa roja,
cilicio
más que abrazo en tu cintura,
y
yo mismo me veo en desventura
tambaleándome
en la cuerda floja.
Qué
actitud infantil, contradictoria,
que
a ambos niega el placer de la victoria,
y
evita la victoria del placer.
No
he venido a afligirte o desangrarme,
vine
para absorberte y otorgarme,
en
la función vital de hombre y mujer.
Los
Angeles, 21 de diciembre de 2001
(Indice)
558 - Como
el día
Puede ser gris la
tarde si distante
el eco de tu voz
duerme apagado;
la noche que te
acerca a mi costado,
nunca oscura será,
sino radiante.
Ya seas residente
o visitante,
tu nombre en mi
alma quedará tatuado,
ciprés en mis
entrañas arraigado,
y en mis ríos de
sangre, navegante.
Vana es la
longitud del recorrido
si merma
intensidad a lo vivido,
dame más calidad,
menos cuantía.
Deslígate del
tiempo y sus barreras,
olvida inviernos,
gesta primaveras,
y brillen
nuestras noches como el día.
Los
Angeles, 22 de diciembre de 2001
(Indice)
559
- Gata
Tu maullido he
escuchado a mi ventana,
celosa, esquiva,
gata zalamera,
siempre abstraída
en tu ángulo, a la espera
del mimo, el roce,
la caricia humana.
Blanda existencia
que jamás se afana,
acompañada más
que compañera,
y un mundo
fabricado a tu manera,
que sólo se
merece, no se gana.
Tengo un amor que
igualmente carece
de iniciativa,
exige más que ofrece,
no sabes cuánto
se asemeja a ti.
Tal vez un día a
mi ventana llame,
rogándome que la abra y que
la ame…
No sé si
entonces le diré que sí.
Los
Angeles, 22 de diciembre de 2001
(Indice)
560
- Recibe
y da
Disfraz de
absurda sensatez vestimos,
oculto el rostro
en máscara de miedo,
y tornamos la
vida en un remedo
de la vida real
que no vivimos.
Inevitablemente
sucumbimos
en la orfandad de
nuestro propio enredo,
repitiendo
‘quisiera, mas no puedo’,
y lentamente, a
solas, nos morimos.
Tiempo es de
reclamar las libertades,
de marginar
responsabilidades,
de ejecutar
cuanto queremos ser.
Con las manos
abiertas y tendidas,
recibe y da, sin
miedo a las caídas,
que gana más
quien no teme perder.
Los
Angeles, 23 de diciembre de 2001
(Indice)
561
- Tanta
táctica
Por ti navego contra lluvia y viento,
en turbulencia, niebla y oleaje,
intentando tomarte al abordaje
y naufragando casi en el intento.
Es tu navío, no tu cargamento
la razón de mi riesgo y mi viaje;
ignoro la palabra, es tu mensaje
el
incentivo de mi movimiento.
Cuántos obstáculos
improvisamos,
de qué absurdos
tabúes nos cercamos,
cómo aspiramos y
nos restringimos.
¿Para qué tanta
táctica y programa,
si al fin se
fundirán sobre la cama,
sin redimir el
tiempo que perdimos?
Los
Angeles, 25 de diciembre de 2001
(Indice)
Mujer
sola
En
esta soledad que me acrecienta
la
sed de ti, impidiéndome absorberte;
en
esta desnudez, húmeda y lenta,
que
te inventa a mi lado, sin tenerte;
en
este ofrecimiento que consume
mis
horas de ansiedad, inaceptado;
en
esta noche que verá el perfume
de
mi piel en el aire evaporado;
en
este lecho, que de ti vacío,
se
transforma en inhóspita meseta;
en
este abrazo en que te estrecho mío,
y
que tu abrazo, ausente, no completa…
La
breve llama de la vela erguida
sobre
la palmatoria, en el estante,
se
desborda en la cera derretida,
símbolo
fálico desafiante.
De
mis labios se va un soplo ligero,
y
al momento la sombra me circunda;
el
roce firme de tu mano espero,
y
el fiero impulso que mi entraña inunda.
Y
he de suplir la ausencia de tu tacto
con
los dictados de mi fantasía,
a
solas consumando el mismo acto
que
contigo, mi amor, consumaría.
Los
Angeles, 26 de diciembre de 2001
(Indice)
Mujer
bajo la lluvia
Invisible
llovizna acariciante
desciende
sobre mí, mis senos riega,
y
dos gotas del más puro diamante
cuelgan
de los pezones; la luz juega
su
escala de silencios y colores;
bajo
mis párpados cerrados vuelan
asteroides
en fuego, y hay temblores
sobre
la piel que mi ansiedad revelan.
Deslízame
los dedos, delineando
los
surcos de esta lluvia sinuosos,
en
suavidad de tacto, descifrando
cada
mensaje anclado en mi reposo.
Cada
mensaje, que por ti fue escrito,
que
el agua subrayó, que tú analizas,
que
te dirán que todo lo permito,
dueño
tú de mi fuego y mis cenizas.
Los
Angeles, 26 de diciembre de 2001
(Indice)
562
- Y se
alzará mi beso
Casi
olvidé besar, y en ese olvido
yace
enterrado este hombre y su deseo,
y
yace una mujer, en quien aún creo,
y
su beso también, aunque dormido.
Un
día escucharé el manso silbido
del
viento en el pinar, el borboteo
del
manantial, el suave balbuceo
de
los nuevos gorriones en el nido.
Y
sabré que es la hora señalada,
y
no me detendrá nadie ni nada,
y
se alzará mi beso junto al suyo.
Y
al exhumar las viejas añoranzas,
se
clavarán los besos como lanzas,
mientras
entre sus brazos me diluyo.
Los
Angeles, 26 de diciembre de 2001
(Indice)

|