"Rosa
fresca, rosa fresca,
tan garrida y con amor,
cuando vos tuve en mis brazos
no vos supe servir, no;
y agora que os serviría
no vos puedo haber, no".
(Romance
viejo)

Erguida en
el silencio impenetrable,
fortificado islote, rosa roja
que en alambre de espino se deshoja,
sinfonía de piel, tersa, intocable.
Te vi, te
hablé, y en mi alma vulnerable,
que de ansiedades nunca se despoja,
reventó el surtidor de la congoja
horadándome fiero como un sable.
Y no supe
besarte al despedirte
como hubiera querido, ni decirte
las palabras trabadas en mi boca.
Y hoy que
diría, haría y besaría,
no sé recuperar tu compañía,
sirena aislada, inmóvil en tu roca.