Si la luz, como el aire,
me circunda,
¿por qué me encuentro a veces en la niebla?
Tal vez el pensamiento se me puebla
de incertidumbre, sombra vagabunda.
Sobre ti se despiertan mis ventanas,
se han destapado para ti mis puertas,
y por ambas escapan las ofertas,
lanzadas como a vuelo de campanas.
Desembocan los días en semanas
en disparo de tiempo, y entreabiertas
se aferran a esperar; formas inciertas
llegan en incesantes caravanas.
Pero no estás entre ellas. Tú no vienes
porque, siendo paisaje, te mantienes
inmóvil frente a mí, siempre a la espera.
Eres luz, tenue brisa, movimiento
de hojas en la enramada; y es tu aliento
quien debe entrar en mí. Si te tuviera...