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Original de
Francisco Alvarez Hidalgo



En el fondo de ti
yacen los besos
como bajo la tierra la esmeralda;
por tales joyas crujen hoy mis huesos,
y se acentúa el arco de mi espalda,
trabajando tu mina; no reducen
fatiga ni sudor mis energías,
que en vigor reanudado se traducen;
tantas cosas de ti van a ser mías... |



Vengo hacia ti como la luna llena,
de tantas fases y rodar cansado;
vengo, torrente exhausto, apaciguado,
que por ti sólo su ímpetu refrena;
vengo, león que agita su melena
y se acuesta pacífico a tu lado;
vengo, marea blanquiazul, lanzado
sobre el regazo suave de tu arena.
Vengo de cien caminos y vertientes,
alma y cuerpo agotados y dolientes
de los injustos golpes de la vida.
Vengo sin pretensión, sin ambiciones,
con una alforja llena de canciones,
y ninguna es canción de despedida.
- Soneto Nº 1058
- Los Angeles, 20 de marzo de 2004
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- Te he contemplado tanto
que sobre ti ha crecido,
- piel sobre piel morena,
un estrato de besos
- que sólo yo conozco,
que tú no has percibido,
- y que sólo yo veo
sobre tu carne impresos.
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