Poemas de amor, de soledad, de esperanza de
Francisco Álvarez Hidalgo
Deliberaciones

Índice

Sonetos:
De la mano Desvinculación Moneda devaluada Experiencia Máquina (I) Máquina (II) Internamiento Libertad de expresión
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Breverías

2181
No es la ley del más sabio o del discreto, ni del alma gentil y enamorada, lo que guía tu rayo o le provoca; es la ley del más fuerte, y no hay respeto para alguien como tú, dios de emboscada, de volubilidad, de alma de roca. Gobiernas por el miedo y el exceso, y sólo el déspota cruel te invoca, juzgándose tú mismo de regreso, viejo Zeus, silencio en cada boca.

2182
¿Ser amigos después de ser amantes? Tal vez si dos dejan de amarse, puede, porque las cosas ya no son como antes; pero si uno abandona o retrocede, y otro mantiene firmes y vibrantes las tramas de oro en que el amor se enrede, ¿cómo hablar de amistad si desemboca todo un río amoroso por la boca?

2183
No sé verte vestida, tu atavío se me hace muro, contraluz, coraza, cáliz labrado de oro, mas vacío, beso dado a través de la mordaza. Quiero verte genuina, como el río, y la orquídea, y el tigre. Quien disfraza su propio contenido se aminora. ¿No va desnuda y a la luz la aurora?

2184
Fresca la hierba está en la tarde espesa, dormidos ya las voces y los ruidos; puro es el aire en esta sobremesa de merienda campera, y en sus nidos incuban apacibles los gorriones, en la verde quietud de los olivos. Y al desnudarte, hay águilas y halcones despertando en mi semen, agresivos.

2185
Mi diálogo es monólogo; platico horas y horas contigo, mas no estás; aunque exprese mis quejas, no suplico, y prosigo, infeliz, mirando atrás; no con afán de reparar el cisma que se produjo, pero no busqué; mas pensando que ya no eres la misma, mientras yo soy el mismo, aunque sin fe.

Sonetos

2249 - De la mano
Todavía te llevo de la mano por cada típica calleja oscura del Barrio Gótico; en cada moldura de la piedra tallada, en cada anciano relieve sobre el muro, un artesano dejó su identidad, su signatura; un hombre, quizá mezcla de locura y sensatez, genuino ser humano. Y tal vez recorrió esta misma calle a medio terminar, prendido al talle de la mujer amada, que perdió. Y regresó más tarde, convencido de que el triste revés sobrevenido, no fue más que un mal sueño. Como yo.
Los Angeles, 11 de noviembre de 2009
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2250 - Desvinculación
La misma esbelta forma conocida que se adhirió a mi cuerpo tantas veces, pero distinto rostro. No pareces la mujer hasta el alma estremecida garantizando entrega de por vida. Ni contemplas, ni escuchas, y enmudeces; queda el tacto, mecánico; te ofreces de memoria, fraguando la partida. Cerrado ya y sin fe, me desentiendo de cuanta llama en ti se ha ido extinguiendo; falaz sería si se reavivara. Desconocido el rostro, el alma ausente, sólo queda un residuo insuficiente que no nos eslabona, nos separa.
Los Angeles, 11 de noviembre de 2009
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2251 - Moneda devaluada
¿Y quién podrá reconocer el beso cautivo en máscaras multicolores, de inexpresivos labios, sin temblores, más que rosa de piel, rígido hueso? ¿Dónde quedó lo ingenuo y lo travieso, la erupción de violines interiores, el convulso redoble de tambores, frente a este matemático proceso? Se ha trocado en moneda devaluada, rutinario saludo, bocanada de humo gris desertando el fuego extinto. Se da a modo de rito, no se ofrece; gala protocolaria, que parece deshabitada de fervor e instinto.
Los Angeles, 12 de noviembre de 2009
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2252 - Experiencia
No rastreo las crónicas, ni inquiero legajos de recónditos archivos; soy erudito en episodios vivos, aun siendo de los muertos heredero. Indago en el amante, el compañero, el amigo, la esposa, los motivos de su íntima conducta, los furtivos encuentros con vecino o forastero. Leo en sus ojos, manos, actitudes, y aprendo compromisos, inquietudes, la espera fiel, la asidua mascarada. Mas con todo este aval en mi equipaje, compruebo al fin que tanto aprendizaje, trazado sobre mí, no vale nada.
Los Angeles, 12 de noviembre de 2009
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2253 - Máquina (I)
Eres la máquina esencial, perfecta, a rendimiento superior constante, cada pieza en su punto, trepidante, que en las demás su actividad proyecta. Convencional programación detecta fricción en los cilindros, y al instante generas precisado lubricante que alrededor del émbolo se inyecta. Poleas, ejes, ruedas, componentes en simultaneidad, o intermitentes, en rotación, en percusión o en prensas. Lo tienes todo, y todo te funciona, a veces templa, a veces convulsiona, siempre a satisfacción. Pero no piensas.
Los Angeles, 13 de noviembre de 2009
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2254 - Máquina (II)
A veces te me rompes, te detienes, toda inmovilidad, toda letargo, cada momento absurdamente largo, como una red de interminables trenes adormecidos junto a los andenes, a la espera eventual de nuevo cargo. Ni rumor ni moción. Y sin embargo, llegan pedidos de los almacenes. Con tanto que ofrecer, tanta destreza en tu elaboración de cada pieza, restáurate, renuévate, produce, insertando en tu plan de operaciones cierta diversidad, ciertas funciones, que lo transcendental también seduce.
Los Angeles, 13 de noviembre de 2009
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2255 - Internamiento
La piel es en tus manos terciopelo resbalando en la brasa de la mía, me desmorona a golpes de agonía, tan delicadamente, gozo y duelo. Gozo de ser laúd o violoncelo respondiendo a tu tacto en melodía; aflicción, o tal vez melancolía, de no ser horadado mi subsuelo. Crecer debiera tu sedosa mano benigno bisturí de cirujano en cada dedo, o garra de pantera, abrirme el pecho a cortes o zarpazos, e introduciendo en la oquedad tus brazos, atenazarme el alma hasta que muera.
Los Angeles, 13 de noviembre de 2009
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2256 - Libertad de expresión
¿Lavaré mis palabras? Si inocentes, si, aunque audaces, cada una tan sincera, ¿qué es lo que las enturbia o adultera? Tal vez la hipocresía de las gentes. ¿Las plancharé después, y en los durmientes bargueños del cerebro, mi ceguera las dejará encerradas, llave afuera, luz apagada, y barras excluyentes? ¿Y por qué habré de hacerlo? ¿No es la plaza libre foro adversario a la mordaza, donde madura la autenticidad? A los oídos disconformes grito desde mi enfática opinión: Maldito quien procura mermar mi libertad.
Los Angeles, 13 de noviembre de 2009
Diseño: Carmen Álvarez
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