Segismundo“Y teniendo yo más alma,
tengo menos libertad”. (Calderón, La vida es sueño)Mienten los astros como el hombre miente,
Sólo el imbécil les otorga audiencia.
Nadie moldeará nuestra existencia
Sino la voluntad y el medio ambiente.Si el pez, el ave, el agua de la fuente
Nada, vuela, o arrastra transparencia,
¿Por qué habrán de tener más excelencia
Que el hombre, superior e inteligente?Este fuego vital, inextinguible,
Privilegio de nuestra humanidad,
Nos da siempre la opción de lo posible.La vida no es un sueño; es realidad
Que se agita al rebato irresistible
De la campana de la libertad.Los Angeles, 27 de Julio de 1997
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Escena II
(fragmento primero)(Este soliloquio ocurre al principio del primer acto, cuando Segismundo piensa en su suerte.)
¡Ay mísero de mí! ¡Ay infelice!
Apurar, cielos, pretendo,
ya que me tratáis así,
qué delito cometí
contra vosotros naciendo;
aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido;
bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor,
pues el delito mayor
del hombre es haber nacido.Sólo quisiera saber
para apurar mis desvelos
(dejando a una parte, cielos,
el delito de nacer),
qué más os puede ofender,
para castigarme más.
¿No nacieron los demás?
Pues si los demás nacieron,
¿qué privilegio tuvieron
que yo no goce jamás?Nace el ave, y con las galas
que le dan belleza suma
apenas es flor de pluma,
o ramillete con alas,
cuando las etéreas salas,
corta con velocidad,
negándose a la piedad
del nido que deja calma:
¿y teniendo yo más alma
tengo menos libertad?Nace el bruto y con la piel
que dibujan manchas bellas
apenas signo es de estrellas
(gracias al docto pincel),
cuando atrevido y cruel,
la humana necesidad
le enseña a tener crueldad,
monstruo de su laberinto
¿y yo con mejor instinto
tengo menos libertad?Nace el pez, que no respira,
aborto de ovas y lamas,
y apenas bajel de escamas
sobre las ondas se mira,
cuando a todas partes gira,
midiendo la inmensidad
de tanta capacidad
como le da el centro frío:
¿y yo con más albedrío
tengo menos libertad?Nace el arroyo, culebra
que entre flores se desata
y apenas, sierpe de plata,
entre las flores se quiebra,
cuando músico, celebra
de las flores la piedad,
que le da la majestad
del campo abierto a su huida:
¿y teniendo yo más vida
tengo menos libertad?En llegando a esta pasión
un volcán, un Etna hecho
quisiera arrancar del pecho
pedazos del corazón:
¿qué ley, justicia o razón
negar a los hombres sabe
privilegio tan suave,
excepción tan principal
que Dios le ha dado a un cristal,
a un pez, a un bruto y a un ave?
Segismundo![]()
La figura protagonista de SEGISMUNDO es extraordinariamente compleja. Segismundo no es una fiera histérica, sino un hombre lleno de contracciones, pero de una violencia que no se traduce en alaridos, sino en gestos y acciones rápidas, y desconcertantes. Tampoco es un simple juguete de situaciones contradictorias entre sueño y realidad, que le producen asombro cuando pasa de una situación a otra. También hay en este personaje una gran ironía y una crítica o parodia de la excesiva
retórica cortesana de otros personajes como Astolfo, Estrella o la propia Rosaura. Esta crítica irónica se manifiesta en la imitación, por parte de Segismundo del lenguaje rebuscado que le rodea al llegar a la Corte, viniendo de la cueva.
Es fundamental la idea de que el personaje de Segismundo, no sólo desborda la importancia, el interés de todas las restantes figuras de la comedia, sino que tiene una envergadura y una complejidad universales. Esa complejidad del personaje es la que interesa, no sólo conservar, sino
resaltar.
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Segismundo
Escena de la vida es sueño
Segismundo en escena
Escena
En el teatro
El poema titular de esta página es original de
Francisco Alvarez Hidalgo.
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