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Afrodita / Venus y Adonis, cuadro de Tiziano
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| Afrodita / Venus
Nació de los castrados genitales Los Angeles, 21 de noviembre de 2007. Soneto Nº 1765 de FAH |

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Nacimiento de Afrodita
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En la mitología
griega, Afrodita es la diosa
del amor, la lujuria,
la belleza
y la sexualidad.
Aunque a menudo se alude a ella en la cultura moderna como «la diosa del amor»,
es importante señalar que no era el amor en el sentido cristiano
o romántico,
sino específicamente Eros
(atracción física o sexual). Su equivalente romana
es la diosa Venus. Nacimiento
La ‘surgida de la espuma’
Afrodita nació de la espuma del mar cerca de Pafos
(Chipre) después de que Crono
cortase durante la Titanomaquia
los genitales a Urano
con una hoz adamantina y los arrojase al mar. En su Teogonía,
Hesíodo
cuenta que los genitales «fueron luego llevados por el piélago durante mucho
tiempo. A su alrededor surgía del miembro inmortal una blanca espuma y en
medio de ella nació una doncella» ya adulta, por esto es conocida también
como Filomnedes. Por esto, Afrodita es de una generación anterior a la de Zeus
y la mayor de los dioses
olímpicos. Algunos autores consideran que de esta forma su madre sería Talasa,
la personificación femenina del mar. Homero
cuenta en La
Ilíada (libro V) otra versión sobre su origen, según la cual sería
hija de Dione,
quien era la diosa oracular original («Dione» significa simplemente ‘diosa’,
forma femenina de Δíος, ‘diosa’, el genitivo
de «Zeus») en Dódona.
Según Homero, Afrodita, aventurándose en batalla para proteger a su hijo Eneas,
es herida por Diomedes
y vuelve con su madre, postrándose de rodillas para ser reconfortada. «Dione»
parece ser equivalente a Rea, la Madre
Tierra, a quien Homero trasladó al Olimpo y alude a un hipotético panteón
protoindoeuropeo
original, con dios jefe (Di-) representado por el cielo y el rayo y la
diosa jefa (forma femenina de Di-) representada como la tierra o el
suelo fértil. La propia Afrodita fue llamada a veces «Dione». Una vez que
el culto a Zeus hubo usurpado el oráculo-robledo de Dódona, algunos poetas
lo tuvieron por padre de Afrodita. El principal centro de adoración
a Afrodita permaneció en Pafos, al suroeste de la costa de Chipre, donde la
diosa del deseo había sido adorada desde mucho tiempo atrás como Ishtar
y Astarté.
Se dice que desembarcó tentativamente primero en Citera,
un lugar de parada para el comercio y la cultura entre Creta
y el Peloponeso.
Así quizás tengamos pistas del camino del culto original a Afrodita desde el
Levante hasta el continente griego. Vida
adulta
Afrodita no tuvo infancia: en
todas las imágenes y referencias nació adulta, núbil, infinitamente
deseable. En muchos de los mitos menores tardíos en los que participa aparece
vanidosa, malhumorada y susceptible. Aunque es uno de los pocos dioses del panteón
griego realmente casados, le es infiel a su marido con frecuencia. Hefesto,
por supuesto, es una de las deidades helénicas más ecuánimes, y Afrodita
parece preferir a Ares,
el voluble dios de la guerra. En La
Ilíada de Homero
Afrodita interviene en la batalla para salvar a su hijo, Eneas,
pero le abandona (de hecho, le deja caer mientras vuela por el aire) cuando la
hieren, como también hace Ares. Es además la causante original de la propia Guerra
de Troya: no sólo inició todo el conflicto al ofrecerle Helena
de Troya a Paris,
sino que el rapto se llevó a cabo cuando Paris, al ver a Helena por primera
vez, fue abrumado por el deseo de poseerla, lo que corresponde a la esfera de
Afrodita. Su dominio puede incluir el amor, pero no incluye el romance,
tendiendo más bien hacia la lujuria,
el deseo irracional humano. Matrimonio
con Hefesto
Debido a su inmensa belleza,
Zeus temía que Afrodita fuera la causa de violencia entre los otros dioses.
Por ello la casó con Hefesto,
el severo y malhumorado dios del fuego y la fragua. Otra versión de esta
historia cuenta que Hera, la madre de Hefesto, lo arrojó del Olimpo porque
era demasiado feo, y éste obtuvo su venganza atrapándola en un trono mágico
y exigiendo a cambio de su liberación la mano de Afrodita. Hefesto estaba
contentísimo de haberse casado con la diosa de la belleza y forjó para ella
hermosa joyería, incluyendo el cestus,
un cinturón que la hacía incluso más irresistible para los hombres. La
infelicidad de Afrodita con su matrimonio hizo que buscase la compañía de
otros, normalmente Ares,
pero también con Dioniso,
Hermes y Poseidón.
Y no sólo se contentaba con el amor de los dioses: también sucumbieron a
ella muchos mortales humanos. De su unión con el troyano Anquises
nació Eneas, y
amó apasionadamente a Adonis. Hefesto fue informado del
adulterio que su esposa mantenía con Ares por Helios.
Como venganza, atrapó ingeniosamente a Ares y Afrodita con una red de finas
cadenas que había dispuesto sobre el lecho para que cayeran al más mínimo
contacto. Entonces llamó a todos los demás dioses olímpicos para burlarse
de ellos (sin embargo, «las diosas se quedaron en casa, todas por vergüenza»);
algún dios desenfadado comentó que no le habría importado sentir tal vergüenza.
Hefesto no los liberó hasta que Poseidón
le prometió que Ares pagaría desagravios, pero ambos escaparon tan pronto
como levantó la red y no mantuvieron su promesa. Afrodita
y Psique
Afrodita estaba celosa de la
belleza de una mujer mortal llamada Psique.
Pidió a Eros que
usara sus flechas doradas para hacer que Psique se enamorase del hombre más
feo del mundo. Eros accedió pero terminó enamorándose él mismo de Psique,
o puede que se pinchase con una flecha dorada por accidente. Mientras tanto,
los padres de Psique estaban preocupados por mantener soltera a su hija.
Consultaron un oráculo
que les dijo que ella no estaba destinada a ningún amante mortal, sino a un
monstruo que vivía en la cima de cierta montaña. Psique se resignó a su
destino y subió a la cumbre de la montaña. Allí Céfiro,
el viento del oeste, la bajó flotando suavemente hasta una cueva de la montaña.
Psique entró y se sorprendió de hallarla llena de joyas y adornos. Eros le
visitaba cada noche en la cueva y hacían el amor. Le pidió solo que no
encendiese jamás ninguna lámpara porque no quería que Psique supiera quién
era (sus alas le hacían inconfundible). Sus dos hermanas, celosas de ella, la
convencieron para encender una lámpara de noche mientras él dormía y Psique
así lo hizo, reconociéndolo al instante. Una gota de aceite caliente cayó
de la lámpara al pecho de Eros y éste se despertó y huyó volando. Cuando Psique contó a sus
celosas hermanas mayores, éstas se regocijaron secretamente y cada una de
ellas fueron por separado a la cima de la montaña e hicieron como Psique les
había dicho para entrar en la cueva, esperando que Eros las preferiría a
ellas. Céfiro no las cogió y murieron al caer hasta la base de la montaña. Psique buscó a su amante por
buena parte de Grecia, tropezando finalmente con un templo a Deméter,
donde el suelo estaba cubierto de montones de grano mezclado. Empezó a
ordenar el grano en montones ordenados y, cuando hubo terminado, Deméter le
habló, diciéndole que la mejor forma de encontrar a Eros era buscar a su
madre, Afrodita, y ganarse su bendición. Psique encontró un templo a
Afrodita y entró en él. Afrodita le asignó una tarea similar a la del
templo de Deméter, pero le dio un plazo imposible de cumplir. Eros intervino,
pues aún la amaba, e hizo que las hormigas ordenaran el grano por ella.
Afrodita se enfureció por este éxito de Psique y le dijo que fuese a un
campo donde pastaban unas ovejas doradas y consiguiese lana de oro. Psique fue
al campo y vio las ovejas, pero fue detenida por el dios del río que tenía
que cruzar para llegar al campo. Éste le dijo que las ovejas eran malas y
crueles y podían matarla, pero que si esperaba hasta mediodía, las ovejas irían
a buscar la sombra en el otro lado del campo y se dormirían, y que entonces
podría coger la lana enganchada en las ramas y la corteza de los árboles.
Psique así lo hizo y Afrodita se enfureció todavía más al ver que había
sobrevivido y superado su prueba. Por último, Afrodita afirmó que el estrés
de cuidar a su hijo, deprimido y enfermo como resultado de la infidelidad de
Psique, había provocado que perdiese parte de su belleza. Psique tenía que
ir al Hades y
pedir a Perséfone,
la reina del inframundo, un poco de su belleza que Psique guardaría en una
caja negra que Afrodita le dio. Psique fue a una torre, decidiendo que el
camino más corto al inframundo sería la muerte. Una voz la detuvo en el último
momento y le indicó una ruta que le permitiría entrar y regresar aún con
vida, además de decirle cómo pasar a Cerbero,
Caronte
y los otros peligros de dicha ruta. Psique apaciguó a Cerbero, el perro de
tres cabezas, con un pastel dulce de miel y pagó a Caronte un óbolo
para que le llevase al Hades. En el camino, vio manos que salían del agua.
Una voz le dijo que les tirase un pastel de miel. Una vez allí, Perséfone
dijo que estaría encantada de hacerle un favor a Afrodita. Una vez más pagó
a Caronte, tiró el pastel a las manos, y le dio uno a Cerbero. Psique abandonó el inframundo
y decidió abrir la caja y tomar un poco de la belleza para sí misma,
pensando que si hacia esto Eros le amaría con toda seguridad. Dentro estaba
un «sueño estigio» que la sorprendió. Eros, que le había perdonado, voló
hasta su cuerpo y limpió el sueño de sus ojos, suplicando entonces a Zeus y
Afrodita su permiso para casarse con Psique. Éstos accedieron y Zeus hizo
inmortal a Psique. Afrodita bailó en la boda de Eros y Psique, y el hijo que
éstos tuvieron se llamó Placer o (en la mitología romana) Volupta.
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Afrodita
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Adonis
Afrodita era amante de Adonis
y tomó parte en su nacimiento. Instó a Mirra
o Esmirna a cometer incesto
con su padre, Tías,
el rey de Asiria.
Otra versión dice que el padre de Mirra era Cíniras
de Chipre. La
niñera de Mirra le ayudó en su plan. Cuando Tías descubrió lo que había
pasado, montó en cólera, persiguiendo a su hija con un cuchillo. Los dioses la
transformaron en un árbol de mirra
y finalmente Adonis brotó de este árbol. Alternativamente, fue Afrodita quien
convirtió a Mirra en árbol y Adonis nació cuando Tías le disparó con una
flecha o cuando un jabalí usó sus colmillos para arrancar su corteza. Cuando Adonis nació, Afrodita
lo tomó bajo su protección y fue hechizada por su belleza sobrenatural.
Afrodita se lo dio a Perséfone para que lo cuidara, pero ésta también quedó
asombrada por su belleza y rehusó devolvérselo. La discusión entre las dos
diosas fue resuelta por Zeus
o Calíope,
quien decidió que Adonis pasase cuatro meses con Afrodita, cuatro con Perséfone
y los cuatro restantes del año con quien quisiera. Adonis fue finalmente asesinado
por un celoso Ares.
Afrodita fue advertida de estos celos y se le dijo que a Adonis le mataría un
Ares transformado en jabalí. Intentó convencer a Adonis para que estuviera con
ella a todas horas, pero el amor de éste por la caza fue su perdición.
Mientras estaba de cacería, Ares le encontró y le mató. Afrodita llegó justo
a tiempo de oír su último suspiro. También se decía que Afrodita
tuvo una hija con Adonis, Beroe. El
juicio de Paris
Artículo principal: Juicio
de Paris Tanto los dioses y diosas como
diversos mortales fueron invitados a la boda de Peleo
y Tetis
(que luego serían padres de Aquiles).
Sólo la diosa Eris
(Discordia) no fue invitada, pero apareció con una manzana
dorada con la palabra kallisti (‘para la más hermosa’)
inscrita, que arrojó entre las diosas. Afrodita, Hera
y Atenea
reclamaron ser la más bella y por tanto la justa propietaria de la manzana.
Estuvieron de acuerdo en llevar el asunto ante Zeus, quien dejó la elección en
manos de Paris.
Hera intentó sobornarle con un reino (Asia
Menor), mientras Atenea le ofreció sabiduría, fama y gloria y en la
batalla, pero Afrodita le susurró que si la declaraba la más bella le daría
la mujer mortal más hermosa del mundo como esposa, por lo que Paris eligió a
Afrodita. Esta mujer era Helena.
Las otras diosas se enfurecieron y a través del rapto de Helena por Paris
provocaron la Guerra
de Troya. Pigmalión
y Galatea
Pigmalión
era un escultor que no había hallado mujer alguna digna de su amor. Afrodita se
apiadó de él y decidió enseñarle las maravillas del amor. Un día, Pigmalión
fue inspirado por un sueño de Afrodita para fabricar una mujer de marfil
semejante a ella, a la que llamó Galatea.
Pigmalión se enamoró de la estatua y decidió que no podría vivir sin ella.
Rezó a Afrodita, quien llevó a cabo la última parte de su plan infundiendo
vida a la exquisita escultura. Pigmalión amó a Galatea y pronto estuvieron
casados. Otra versión de este mito
cuenta que las mujeres de la ciudad en la que Pigmalión vivía se enfadaron de
que no se hubiera casado, y pidieron a Afrodita que le obligase. Afrodita aceptó
y fue esa misma noche a ver a Pigmalión, pidiéndole que eligiese una mujer con
la que casarse y adviertiéndole de que si no, lo haría ella en su lugar. No
queriendo casarse, Pigmalión le suplicó más tiempo, pidiéndole que le
permitiese hacer una escultura de Afrodita antes de que tuviese que elegir novia.
Halagada, aceptó. Pigmalión empleó mucho tiempo
haciendo pequeñas esculturas de arcilla de la diosa, afirmando que era
necesario para poder elegir la pose adecuada. Cuando comenzó a hacer la
escultura real, quedó sorprendido al descubrir que quería terminarla, incluso
sabiendo que tendría que casarse con alguien al hacerlo. La razón de esto era
que se había enamorado de la escultura. Cuanto más trabajaba en ella, más la
cambiaba, hasta que no se pareció a Afrodita en nada. En el mismo momento en que
Pigmalión se separó de la escultura terminada, Afrodita apareció y le dijo
que eligiera a su novia. Pigmalión eligió la estatua, a lo que Afrodita
respondió que no podía ser, pidiéndole que eligiese otra. Pigmalión abrazó
la estatua, y pidió a Afrodita que le transformase en estatua para así poder
estar con ella. Afrodita se apiadó de él y en vez de esto infundió vida a la
estatua. Otras
historias
En una versión de la historia
de Hipólito,
Afrodita era el catalizador de su muerte. Hipólito desdeñó el culto de
Afrodita por el de Artemisa
y, en venganza, Afrodita provocó que su madrastra, Fedra,
se enamorase de él, sabiendo que Hipólito la rechazaría. En la versión más
popular de la historia, el Hipólito
de Eurípides,
Fedra buscaba venganza contra Hipólito suicidándose y dejando una nota
en la que contaba a Teseo,
su marido y padre de Hipólito, que ésta la había violado. Hipólito había
jurado no mencionar el amor de Fedra por él y rehusó noblemente defenderse a
pesar de las consecuencias. Teseo maldijo entonces a su hijo, maldición que Poseidón
estaba obligado a cumplir y así Hipólito fue sorprendido por un toro que surgió
del mar e hizo que sus caballos se asustasen haciendo volcar su carro.
Curiosamente esta no es la muerte que Afrodita urde en la obra, pues en el prólogo
afirma que espera que Hipólito sucumba a la lujuria con Fedra y Teseo les
sorprenda juntos. Hipólito perdona a su padre antes de morir y Artemisa revela
la verdad a Teseo antes de hacerle jurar que matará a uno de los amores de
Afrodita (Adonis) en venganza. Glauco
de Corinto enfadó a Afrodita, quien hizo que sus caballos enfureciesen durante
los juegos funerarios en honor al rey Pelias,
y le despedazasen. Su fantasma asustaba supuestamente a los caballos durante los
Juegos
Ístmicos. Afrodita era con frecuencia
acompañada por las Cárites. Afrodita fue una de las diosas
de las que se mofó Momo,
lo que provocó su expulsión del Olimpo. En el libro III de La
Ilíada de Homero,
Afrodita salva a Paris
cuando está a punto de ser asesinado por Menelao. Afrodita era muy protectora con
su hijo, Eneas,
quien luchó en la Guerra
de Troya. Diomedes
estuvo a punto de matar a Eneas en batalla pero Afrodita le salvó. Diomedes
hirió a Afrodita y ésta dejó caer a su hijo, volando al Monte
Olimpo. Entonces Eneas fue envuelto por una nube creada por Apolo,
quien le llevó a Pérgamo,
un lugar sagrado de Troya.
Artemisa
curó allí a Eneas. Convirtió a Anaxarete
en piedra por reaccionar tan desapasionadamente a las súplicas de Ifis
para amarla, incluso tras el suicidio de éste. Afrodita ayudó a Hipomenes
en una carrera contra Atalanta
para ganar la mano de ésta, dándole tres manzanas con las que la distrajo. Sin
embargo, como la pareja no dio las gracias a Afrodita, ésta los convirtió en
osos.
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Consortes
y descendientes
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(Textos extraídos de 'Wikipedia')

Otras páginas de Francisco Alvarez Hidalgo:







