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Ares / Marte y Afrodita, cuadro de David
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| Ares / Marte
Si Atenea estratega mesurada, |

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Ares y Afrodita, cuadro de Boticelli
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En la mitología
griega, Ares se considera el dios
olímpico de la guerra,
aunque es más bien la personificación de la fuerza bruta y la violencia, así
como del tumulto, confusión y horrores de las batallas, en contraposición a
su hermanastra Atenea,
que representa la meditación y sabiduría en los asuntos de la guerra y
protege a los hombres y sus habitaciones de sus estragos. En la mitología
romana se identifica a Marte
(al que habían heredado de los etruscos)
con él, pero éste gozaba de mucha mayor estima. Se le representa como hijo de Zeus
y Hera, aunque
existe una tradición posterior según la cual Hera lo concibió al tocar una
determinada flor, en lo que parece ser una imitación de la leyenda sobre el
nacimiento de Hefesto,
y es recogida por Ovidio.
Su lugar de nacimiento y auténtico hogar estaba situado lejos, entre los bárbaros
y belicosos tracios,
y a él huyó cuando fue descubierto acostándose con Afrodita.
Los helenos siempre
desconfiaron de Ares, quizá porque ni siquiera estaba influenciado por el espíritu
de pertenecer a un bando, sino que a veces ayudaba a una parte y a veces a la
otra, según le dictaban sus inclinaciones. Su mano destructiva se veía
incluso tras los estragos provocados por plagas y epidemias[]
. Este carácter salvaje y sanguinario de Ares le hacía ser odiado por otros
dioses, incluidos sus propios padres.[]
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Ares y Afrodita
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Ayudantes
Deimos
y Fobos
eran hijos suyos con Afrodita
y también los espíritus del terror y el miedo. La hermana y compañera del
homicida Ares era Enio,
diosa del derramamiento de sangre y la violencia. La presencia de Ares se veía
acompañada por Cidoimos,
el daimon del
alboroto de las batallas, así como las Macas
(Batallas), las Hisminas
(Disputas), Polemos
(un espíritu menor de la guerra, probablemente un epíteto de Ares, pues no tenía
un dominio específico) y la hija de éste, Alala,
la diosa-personificación del grito
de guerra griego, cuyo nombre era usado por Ares como grito de guerra
propio. La
fundación de Tebas
Uno de los muchos papeles de
Ares situado en el propio continente griego era el del mito fundacional de Tebas:
Ares era el progenitor del dragón acuático que mató Cadmo,
convirtiéndose en ancestro de los espartanos,
pues de los dientes del dragón brotaron como si una cosecha creciese una raza
de guerreros descendientes de Ares, los Spartoi.
Para aplacar a Ares, Cadmo tomó como esposa a Harmonía,
hija de éste con Afrodita, resolviendo así la contienda y fundando la ciudad
de Tebas. Afrodita
En el mito cantado por el bardo
en el salón de Alcínoo,
rey de los feacios
(La Odisea,
viii.302 y sig.) Helios,
el dios sol, espió una vez a Ares y Afrodita
haciendo el amor en secreto en casa del esposo de ésta, Hefesto,
a quien alertó presto. Hefesto enfureció y conspiró para atrapar a la pareja
in fraganti, para lo que dispuso sobre la cama una sutil red metálica invisible
con el poder de inmovilizar a cualquiera, incluyendo a los dioses. Así atrapó
a Ares y Afrodita en la siguiente ocasión, trayendo entonces a los demás
dioses para que fuesen testigos del adulterio (las diosas no fueron por pudor),
pensando humillarlos. Algunos comentaron la belleza de Afrodita, otros que habrían
cambiado gustosos el lugar de Ares, pero todos se burlaron de ellos. Poseidón
accedió a devolver al cornudo Hefesto el excrex
de Afrodita. Cuando la pareja fue liberada, Ares huyó a su tierra natal, Tracia.
(En una versión adulterada muy posterior, Ares ponía a Alectrión
a su puerta para que le avisase de la llegada de Helios, pero el joven se quedó
dormido y Helios descubrió a los amantes. Ares, furioso, transformó a Alectrión
en un gallo, que
nunca se olvida de anunciar la llegada del sol por la mañana.) Ares
y los gigantes
En un mito arcaico, relatado en La
Ilíada por la diosa Dione
a su hija Afrodita,
dos gigantes
ctónicos,
los Alóadas,
Oto y Efialtes, encadenaban a Ares y le encerraban en una urna de bronce, donde
tuvo que resistir trece meses. «Allí pereciera el dios insaciable de combate,
si su madrastra [de los Alóadas], la bellísima Eribea,
no lo hubiese participado a Hermes»
(La Ilíada, v.385-391). «En éste se sospecha un festival de
libertinaje que se desata al decimotercer mes.»[]
Ares estuvo gritando y aullando en la urna hasta que Hermes lo rescató y Artemisa
engañó a los Aloadás transformándose en ciervo y haciendo que los hermanos
se arrojaran sus lanzas uno al otro, matándose. La
Guerra de Troya
En La Ilíada, Homero
representa a un Ares sin alianzas fijas ni respeto hacia Temis,
el orden correcto de las cosas: prometió a Atenea y Hera que en la guerra
de Troya lucharía del lado de los aqueos, pero Afrodita logró persuadirle
para que luchase junto a los troyanos. Durante la guerra, Diomedes
luchó con Héctor
y vio a Ares luchando en el bando troyano. Diomedes pidió a sus soldados que se
retirasen lentamente. Hera, la madre de Ares, vio la injerencia de éste y pidió
permiso a Zeus, su padre, para alejar a Ares del campo de batalla. Hera animó a
Diomedes a atacar a Ares y éste arrojó su lanza contra el dios. Atenea guió
la lanza hasta el cuerpo de Ares, quien en su caída bramó como nueve o diez
mil guerreros juntos y huyó al monte Olimpo, lo que obligó a los troyanos a
retirarse. Cuando los dioses comenzaron a
tomar parte activa en la guerra de los mortales, Atenea se enfrentó a Ares y le
tiró al suelo arrojándole una enorme piedra[]
, y cuando quedó tumbado en la tierra, su enorme cuerpo cubrió el espacio de
siete pletros. Otros
mitos
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Consortes
y descendencia
Existen relatos de un hijo de
Ares, Cicno de Macedonia,
que fue tan sanguinario que intentó construir un templo con las calaveras y
huesos de los viajeros a los que asesinaba. Heracles
mató a este abominable monstruo, provocando la cólera de Ares, a quien también
derrotó, obligádole a volver al Olimpo.[0] Otros consortes y
descendientes de Ares son: |
(Textos extraídos de 'Wikipedia')

Otras páginas de Francisco Alvarez Hidalgo:







