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Artemisa / Diana y Acteón
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| Artemisa / Diana
Era un murmullo el bosque, era la brisa |

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Artemisa cazadora
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En la mitología
griega, Artemisa o Ártemis es la hija de Zeus
y Leto y la
hermana gemela de Apolo.
En épocas posteriores fue mezclada con la diosa
Diana
de la mitología
romana. Artemisa era la diosa virgen
de la caza, los animales salvajes, las tierras salvajes y los partos.
Era adorada como una diosa de la fertilidad y los partos en algunos lugares
puesto que, según algunos mitos, ayudó a su madre en el parto de su gemelo.
Durante el periodo
clásico en Atenas fue identificada por algunos con Hécate.
También asimiló a Cariatis
(Caria) e Ilitía. Artemisa fue adorada en casi
toda Grecia,
pero sus lugares de culto más famosos fueron Braurón,
Muniquia
(situado en una colina junto al puerto Pireo)
y Esparta. En Asia
Menor, una diosa identificada con Artemisa era una deidad importante. La
ciudad de Éfeso
es probablemente el centro de culto asiático más conocido, por la historia
en los Hechos
de los Apóstoles, cuando los herreros efesios que se sentían
amenazados por las prédicas de la nueva fe que hacía Pablo se alzaron en
fervorosa defensa de la diosa, gritando «¡Grande es Artemisa de los efesios!»
(Hechos 19:28). Los festivales en honor de
Artemisa incluían los Elafebolia,
Muniquia,
Brauronia
y el festival de Artemisa
Ortia en Esparta. Las niñas atenienses eran
enviadas entre los cinco y los diez años al santuario de Artemisa en Braurón
para servir a la diosa un año. Durante este tiempo la niñas eran conocidas
como arktoi (‘oseznas’). Un mito explicando esta servidumbre cuenta
que un oso había adoptado la costumbre de visitar regularmente la ciudad de
Braurón, cuyas gentes le alimentaban, de forma que con el tiempo el oso fue
domado. Una niña se burló del oso y en algunas versiones éste la mató,
mientras en otras le sacó los ojos. De cualquier forma, los hermanos de la niña
mataron al oso y Artemisa se enfureció, exigiendo que las niñas «actuaran
como osas» en su templo como expiación por la muerte del oso. En muchos lugares de la
antigua Grecia, las mujeres jóvenes dedicaban justo antes del matrimonio
juguetes, muñecos y mechones de su pelo a Artemisa. Artemisa
en el arte
En el arte, Artemisa era típicamente
retratada con una media luna sobre su cabeza y con su arco y sus flechas,
creados por Hefesto
y los Cíclopes.
Estas flechas, en contraste con su papel como diosa de los partos, se decía
que eran la causa de la muerte de las mujeres en los alumbramientos. Su
hermano Apolo
también resultaba contradictorio, pues era un dios de la salud que traía la lepra,
la rabia y la gota. Como Potnia Theron se
la representaba con largas alas y llevando un animal en cada mano, normalmente
un ciervo y un leopardo, pero a veces un leopardo y un león. En Éfeso,
el Templo
de Artemisa llegó a ser una de las siete
maravillas del mundo. Aquí, y en el resto de Asia Menor, fue adorada
principalmente como una diosa de la tierra y la fertilidad, semejante a Cibeles,
a diferencia de lo que ocurría en el continente griego. Allí las estatuas
muestran a Artemisa con su arco y sus flechas, mientras que las estatuas de
Asia Menor la muestran con múltiples protuberancias redondas en su pecho.
Antes se creía que eran pechos, pero que ahora se cree que representan testículos
de toro. Apelativos
Como Agrotera, se
consideraba a Artemisa especialmente como la diosa protectora de los cazadores.
Era también con frecuencia asociada con la diosa egina
local, Afea.
Como Potnia
Theron, era la protectora de los animales salvajes (Homero
usó este título). Como Kourotrophos,
era la niñera de los jóvenes. Como Loquia, era la diosa de los partos
y las comadronas. A veces es conocida como Cintia,
por su lugar de nacimiento en el monte
Cinto en Delos,
o Amarintia,
por un festival en su honor originalmente celebrado en Amarinto (Eubea). En
ocasiones también usaba el nombre de Febe,
la forma femenina del de su hermano Apolo, Febo.
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Artemisa
Nacimiento
En la mitología griega Artemisa
es la hija de Zeus
y Leto, y hermana
gemela de Apolo.
Cuando Hera
descubrió que Leto estaba embarazada y que su marido, Zeus, era el padre,
prohibió que Leto diera a luz en terra firma, o el continente, o
cualquier isla del mar. En su deambular, Leto encontró la recién creada isla
flotante de Delos,
que no era el continente ni una isla real, y dio a luz allí. La isla estaba
rodeada de cisnes.
Después, Zeus aseguró Delos al fondo del océano. Más tarde esta isla fue
consagrada a Apolo.
Alternativamente, Hera secuestró a Ilitía,
la diosa de los partos, para evitar que Leto diese a luz. Los demás dioses engañaron
a Hera para que la dejase ir ofreciéndole un collar de ámbar
de ocho metros de largo. De cualquier forma, primero nació Artemisa y ésta
ayudó a nacer a Apolo. Otra versión afirma que Artemisa nació un día antes
que Apolo, en la isla de Ortigia,
y que ayudó a Leto a cruzar el mar hasta Delos el día siguiente para dar a luz
a Apolo. Artemisa y Apolo nacieron más grandes que todos los hijos de Hera. Infancia
A los tres años, Artemisa pidió
a su padre, Zeus, mientras estaba sentada en su rodilla, que le concediese
varios deseos. Pidió no tener que casarse nunca, sabuesos de orejas gachas,
ciervos para que tiraran de su carro, y ninfas
como compañeras de cacería. Zeus accedió a sus deseos. Todas sus compañeras
permanecieron vírgenes y ella guardó su castidad muy celosamente.
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Historias
de Artemisa y los hombres
Acteón
En una ocasión estaba
Artemisa bañándose desnuda en el bosque cuando el príncipe tebano
y cazador Acteón
tropezó con ella. Se detuvo y se quedó mirándola, fascinado por su belleza
arrebatadora. Tan aturdido estaba que pisó accidentalmente una rama y
Artemisa le descubrió. Ésta se disgustó tanto por haber sido espiada que
transformó a Acteón en un ciervo y envió a sus propios sabuesos a que le
mataran. Éstos le destrozaron sin saber que el ciervo que cazaban era su
propio dueño. Alternativamente, Acteón alardeó de ser mejor cazador que
Artemisa, y ésta le transformó en un venado que fue devorado por sus
sabuesos. Adonis
En algunas versiones de la
historia de Adonis,
Artemisa o Ares (su
amante en esta historia) enviaban un jabalí a matarle. Esta versión es
sospechosa porque implica que Artemisa mantuvo relaciones con Ares y, sin
embargo, virtualmente todas las fuentes coinciden en que se mantuvo casta todo
el tiempo. Es importante advertir que el
concepto de «virginidad» es bastante diferente del actual. En aquella época
se cree extrañamente que se consideraba una mujer virgen a la mujer soltera,
sin ataduras con hombre alguno, apoyando así la naturaleza indomable de
Artemisa. Siproites
Un cretense, Siproites,
vio a Artemisa bañándose desnuda y ésta lo transformó en una mujer. (La
historia completa no se ha conservado en la obra de ningún mitógrafo, pero
es mencionada brevemente por Antoninus
Liberalis.) Orión
Tras abandonar a Eos,
Orión
se convirtió en un seguidor de Artemisa. Ésta terminó por matarle, aunque
las razones dadas varían:
Otras
historias
Calisto
Artemisa mataba a cualquiera
de sus compañeras que perdiese su virginidad, tales como Mera
y Calisto.
Esta última perdió su virginidad con Zeus,
que se había presentado disfrazado como Apolo o, en otras versiones, como la
propia Artemisa. Enfurecida, Artemisa la transformó en una osa. El hijo de
Calisto, Aras,
casi mató a su madre mientras cazaba, pero Zeus o Artemisa le detuvieron y
subieron a ambos al cielo como la Osa
Mayor y la Osa
Menor. Agamenón
e Ifigenia
Artemisa castigó a Agamenón
tras haber matado éste un ciervo sagrado en una arboleda sagrada y alardear
de ser mejor cazador. En su camino a Troya
para participar en la Guerra
de Troya, los barcos de Agamenón quedaron de repente inmóviles al
detener Artemisa el viento en Áulide.
Un adivino llamado Calcas
dijo a Agamenón que la única forma de apaciguar a Artemisa era sacrificar a Ifigenia,
su hija. Según algunas versiones, así lo hizo, pero otras afirman que en el
último momento Artemisa la sustituyó por una corza o una cierva y que la
transportó a Tauro
en Crimea,
donde la convirtió en su sacerdotisa y le dio la misión de sacrificar a los
extranjeros. Níobe
Níobe,
la reina de Tebas
y esposa de Anfión,
alardeó de su superioridad sobre Leto
porque había tenido catorce hijos (los Nióbides),
siete varones y siete mujeres, mientras Leto había tenido sólo dos. Apolo
mató a sus hijos mientras éstos practicaban atletismo, a pesar de sus súplicas,
y Artemisa a sus hijas. Apolo y Artemisa usaron flechas envenenadas para
matarlos, aunque según algunas versiones algunos de los Nióbides fueron
perdonados (normalmente Cloris).
Anfión, al ver a sus hijos muertos, se suicidó o fue asesinado por Apolo
tras jurar venganza. Una desolada Níobe huyó al monte Sípilo
en Asia
Menor y se convirtió en piedra mientras lloraba, o se suicidó. Sus lágrimas
formaron el río Aqueloo.
Zeus había convertido a todos los habitantes de Tebas en piedra, por lo que
nadie enterró a los Nióbides hasta el noveno día tras su muerte, cuando los
propios dioses les dieron sepultura. Táigete
Zeus
persiguió a Táigete,
una de las Pléyades,
quien rezó a Artemisa. La diosa transformó a Táigete en una cierva, pero
Zeus la violó cuando estaba inconsciente. Así concibió a Lacedemón,
el mítico fundador de Esparta. Oto
y Efialtes
Oto
y Efialtes
eran dos gemelos gigantes que un momento dado quisieron tomar al asalto el
monte Olimpo.
Lograron secuestrar a Ares
y encerrarlo en una vasija durante trece meses. Sólo fue liberado cuando
Artemisa ofreció acostarse con Oto. Esto hizo que Efialtes sintiera envidia y
ambos pelearon. Artemisa se transformó en una cierva y saltó entre los dos.
Los Alóadas,
para evitar que huyera, arrojaron sus lanzas y se mataron uno al otro. Las
Meleágridas
Tras la muerte de Meleagro,
Artemisa convirtió a sus afligidas hijas, las Meleágridas,
en pintadas. Quione
Artemisa mató a Quione
por su orgullo y vanidad. Atalanta
y Eneo
Artemisa salvó a la pequeña Atalanta
de morir de frío, tras haber sido abandonada por su padre en la cima de una
montaña. Artemisa envió una osa a amamantar al bebé, quien fue luego criado
por cazadores. Entre otras aventuras,
Atalanta participó en la cacería del jabalí
de Calidón, que Artemisa había enviado para destruir Calidón,
porque el rey Eneo
se había olvidado de ella en los sacrificios de la cosecha. |
(Textos extraídos de 'Wikipedia')

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