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Apolo / Febo y las Musas
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| Apolo / Febo
Arco y flecha, atributos del guerrero, |

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Apolo despellejando a Marsias
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En la mitología
griega y romana
Apolo, el ideal del joven imberbe, era el dios arquero de la medicina y
la curación, la luz, la verdad, el tiro con arco y también quien traía las
mortales plagas. Como patrón de Delfos
(Apolo Pitio) era un dios oracular.
Era la deidad profética del Oráculo
de Delfos, así como una de las más importantes y multifacéticas divinidades
olímpicas. Apolo también tenía dominio sobre los colonos
y la medicina
(por mediación de su hijo Asclepio),
y era el patrón defensor de rebaños y manadas. Como jefe de las Musas
(Apolo Musageta) y director de su coro era un dios de la música y la poesía.
Los himnos cantados en su honor recibían el nombre de peanos. Apolo era hijo de Zeus
y Leto y hermano
gemelo de la cazadora virgen Artemisa,
que tomó el lugar de Selene
como diosa de la luna. Era conocido como Apulu
en la mitología
etrusca, influenciada por la griega. En la época helénica,
especialmente durante el siglo
III adC, pasó como Apollo Helios a ser identificado por los
griegos con Helios,
dios
del sol, y de forma parecida su hermana se equiparó con Selene, diosa
de la luna. Atributos
y símbolos
Los atributos más comunes de
Apolo eran el arco
y la flecha. Entre sus atributos también se incluían la cítara
(una versión avanzada de la lira),
el plectro
y la espada. Otro emblema común era el trípode
sacrificial, representativo de sus poderes proféticos. El laurel
se usaba en sacrificios expiatorios y también para elaborar la corona
de la victoria en los Juegos
Píticos, que se celebraban en su honor cada cuatro años en Delfos. La palmera
también le estaba consagrada porque había nacido bajo una de ellas en Delos.
Entre los animales que le estaban consagrados se incluían los lobos, los
delfines y los corzos, los cisnes y cigarras (simbolizando la música),
halcones, cornejas, cuervos y serpientes (en alusión a sus funciones como
dios de la profecía), los ratones y los grifos,
míticos híbridos de águila y león de origen oriental. Como dios de la colonización,
Apolo aconsejaba sobre las colonias, especialmente durante la época de mayor
apogeo, del 750
al 550
adC. Según la tradición griega, ayudó a los colonos cretenses
o arcadios
a fundar la ciudad de Troya.
Sin embargo, esta historia podría reflejar una influencia cultural que
tuviese la dirección contraria: textos cuneiformes
hititas
mencionan un dios de Asia Menor llamado Appaliunas o Apalunas en
relación con la ciudad de Wilusa,
que actualmente es considerada idéntica a la griega Illios
por la mayoría de investigadores. En esta interpretación, el título Lykegenes
puede leerse simplemente como ‘nacido en Licia’, lo que efectivamente
corta el supuesto vínculo del dios con los lobos (posiblemente una etimología
popular). En el contexto literario Apolo
representa la armonía, el orden y la razón, características que
contrastaban con las de Dioniso,
dios del vino, que representaba el éxtasis y el desorden. El contraste entre
los papeles de estos dioses queda reflejado en los adjetivos apolíneo
y dionisíaco. Sin embargo, los griegos pensaban en las dos cualidades
como complementarias: los dos dioses son hermanos, y cuando Apolo en el
invierno se marchaba a la Hiperbórea
dejaba el oráculo de Delfos a Dioniso. Este contraste parece ser mostrado en
los lados del jarrón
Borghese. Apolo es relacionado a menudo con el punto medio, siendo éste el ideal griego de moderación y una virtud opuesta a la gula. Apolo
romano
Los romanos adoptaron el culto a Apolo de los griegos. Como dios genuinamente griego, Apolo no tenía equivalente directo en la mitología romana, aunque los poetas posteriores aludieron frecuentemente a él como Febo. Había una tradición en la que el oráculo délfico era consultado tan temprano como en el periodo de los reyes romanos durante el reinado de Tarquinio el Soberbio.[] Con motivo de una peste en el 430 adC, se estableció en Roma el primer templo en los campos Flaminios, reemplazando un antiguo lugar de culto conocido allí como el Apollinare.[] Durante la Segunda Guerra Púnica en 212 adC los Ludi Apollinares (‘Juegos Apolíneos’) fueron instituidos en su honor, siguiendo las instrucciones de una profecía atribuida a un tal Marcio.[] En la época de Augusto, que se consideraba a sí mismo bajo la especial protección de Apolo e incluso se decía que era su hijo, su culto se desarrolló y se convirtió en uno de los principales dioses de Roma.[] Tras la batalla de Actium, que se libró cerca de un santuario de Apolo, Augusto amplió su antiguo templo, dedicó una porción del botín a él e instituyó juegos quinquenales en su honor.[] También erigió un nuevo templo a él dedicado en el monte Palatino.[] Los sacrificios y oraciones en el Palatino dedicados a Apolo y Diana constituían la culminación de los juegos seculares, celebrados en el 17 adC para conmemorar el inicio de una nueva era. Apolo
en el arte
En el arte Apolo es
representado como un hombre joven y guapo, sin barba y con frecuencia con una
cítara (como Apolo
Citaredo) o un arco en la mano. El Apolo
de Belvedere es una escultura en mármol que fue redescubierta a finales
del siglo XV y que desde el Renacimiento hasta el XIX ha epitomado los ideales
de la antigüedad
clásica para los europeos. Se trata de una copia helenística o romana de
un original en bronce del escultor griego Leocares
hecha entre el 350 y el 325 adC. La estatua a tamaño natural
llamada «Adonis», hallada en 1780 en el yacimiento de una villa
suburbana cerca de la Via Labicana en el suburbio romano de Centocelle,
actualmente en el Museo
Ashmolean (Oxford) es identificado como un Apolo por los
investigadores modernos. Probablemente nunca estuvo destinada al culto, siendo
un pastiche
de varios modelos del siglo IV adC y siguientes destinado a complacer a un
entendido romano del siglo II que la exhibió en su villa. En el mosaico de suelo romano
de finales del siglo II de El
Djem (la romana Thysdrus) puede identificársele como Apolo
Helios por su halo radiante, aunque entonces incluso la divina desnudez de
un dios se oculta bajo su túnica, señal de crecientes convenciones de
modestia en el Imperio tardío. Otro mosaico de Apolo con halo,
de Hadrumentum,
está en el museo de Sousse.[0]
Las convenciones de esta representación —cabeza ladeada, labios levemente
abiertos, grandes ojos, corte de pelo en rizos cayendo sobre el cuello— se
desarrollaron en el siglo III adC para representar a Alejandro
Magno.[]
Algún tiempo después de la realización de este mosaico, las primeras
representaciones de Cristo serían imberbes y con halos.
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Apolo y Dafne
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Nacimiento
Cuando Hera
descubrió que Leto
estaba embarazada y que Zeus era el padre, prohibió que diera a luz en terra
firma, o el continente, o cualquier isla del mar. En su deambular, Leto
encontró la recién creada isla
flotante de Delos,
que no era el continente ni una isla real, y dio a luz allí. La isla estaba
rodeada de cisnes. Después, Zeus aseguró Delos al fondo del océano. Más
tarde esta isla fue consagrada a Apolo. También se afirma que Hera
secuestró a Ilitía,
la diosa de los partos, para evitar que Leto diese a luz. Los demás dioses engañaron
a Hera para que la dejase ir ofreciéndole un collar de ámbar
de ocho metros de largo. Los mitógrafos coinciden en que primero nació Artemisa
y ésta ayudó a nacer a Apolo, o que Artemisa nació un día antes que Apolo,
en la isla de Ortigia,
y que ayudó a Leto a cruzar el mar hasta Delos el día siguiente para dar a luz
a Apolo. Apolo nació el 7º día (ἡβδομαγενης)
de Targelión
según la tradición delia o en el mes de Bisio
según la tradición délfica. Los días 7º y 20º, lunas nueva y llena,
estuvieron desde entonces consagrados a él. Juventud
Siendo joven, Apolo mató al
dragón ctónico Pitón,
que vivía en Delfos
junto a la fuente
de Castalia. Esta fuente era la que emitía los vapores causantes de que el
oráculo de Delfos hiciese sus profecías. Apolo mató a Pitón pero fue
castigado por ello, ya que Pitón era un hijo de Gea. Admeto
Cuando Zeus abatió al hijo de
Apolo, Asclepio,
con un rayo por resucitar a los muertos (transgrediendo así a Temis
al robar súbditos de Hades),
Apolo mató en venganza a los Cíclopes,
que habían creado el rayo de Zeus. Apolo debía haber sido desterrado al Tártaro
para siempre, pero fue en su lugar condenado a un año de trabajo
forzado como castigo, gracias a la intercesión de su madre, Leto.
Durante este tiempo trabajó como pastor para el rey Admeto
de Feras
en Tesalia.
Admeto trató bien a Apolo por lo que a cambio éste le concedió grandes
beneficios. Apolo ayudó a Admeto a ganar a Alcestis,
la hija del rey Pelias
y más tarde convenció a las Moiras
para que permitiesen a Admeto vivir más tiempo del que le correspondía si algún
otro ocupaba su lugar. Pero cuando llegó la hora de su muerte, sus padres, que
él había asumido que estarían dispuestos a morir gustosamente en su lugar,
rehusaron cooperar. En cambio, Alcestis tomó su lugar, pero Heracles
consiguió «persuadir» a Tánatos,
el dios de la muerte, para que la devolviera al mundo de los vivos. Durante
la Guerra de Troya
Apolo disparó flechas
infectadas con la peste en el campamento griego durante la Guerra
de Troya en respuesta al insulto de Agamenón
a Crises, uno
de sus sacerdotes cuya hija Criseida
había sido secuestrada. Apolo exigió su liberación, y los aqueos terminaron
por ceder, provocando indirectamente la furia de Aquiles,
que es el tema de La
Ilíada. Cuando Diomedes
hirió a Eneas
Apolo le rescató. Primero Afrodita,
su protectora madre, intentó rescatar a Eneas pero Diomedes la hirió también.
Entonces Eneas fue envuelto por una nube creada por Apolo, quien le llevó a Pérgamo,
un lugar sagrado de Troya. Apolo ayudó a Paris
a matar a Aquiles guiando la flecha de arco hasta el talón de éste. Una
interpretación de este motivo es que fue en venganza por el sacrilegio de
Aquiles al matar a Troilo,
hijo de Apolo con Hécuba,
en el mismo altar del templo a él dedicado. Níobe
Níobe,
una reina de Tebas
y esposa de Anfión,
alardeó de su superioridad sobre Leto porque había tenido catorce hijos (los Nióbides),
siete varones y siete mujeres, mientras Leto había tenido sólo dos. Apolo mató
a sus hijos mientras éstos practicaban atletismo, a pesar de sus súplicas, y
Artemisa a sus hijas. Apolo y Artemisa usaron flechas envenenadas para matarlos,
aunque según algunas versiones del mito algunos de los Nióbides fueron
perdonados (normalmente Cloris).
Anfión, al ver a sus hijos muertos, se suicidó o fue asesinado por Apolo tras
jurar venganza. Una desolada Níobe huyó al monte Sípilo
en Asia
Menor y se convirtió en piedra mientras lloraba. Sus lágrimas formaron el
río Aqueloo.
Zeus había convertido a todos los habitantes de Tebas en piedra, por lo que
nadie enterró a los Nióbides hasta el noveno día tras su muerte, cuando los
propios dioses les dieron sepultura.
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Consortes
y descendencia
Amantes
femeninas
Amantes
masculinos
Apolo, eterno kouros
imberbe, fue el dios griego que tuvo las relaciones homosexuales más
prominentes. Esto era de esperar del que era dios de la palestra,
el lugar donde los jóvenes se reunían para practicar atletismo, siempre desnudos,
y de quien se decía que representaba al educador ideal y por tanto erastes
(o amante de muchachos) ideal.[]
Todos sus amantes eran más jóvenes que él, al estilo de las relaciones pederastas
griegas de la época. Muchos de los jóvenes amantes de Apolo murieron «accidentalmente»,
un reflejo de la función de estos mitos como parte de los ritos
de pasaje, en los que el joven moría para renacer como adulto.
Nacimiento
de Hermes
Hermes
nació en el monte Cilene
en Arcadia.
Esta historia se cuenta en el himno
homérico a Hermes. Su madre, Maia,
había quedado embarazada de una aventura amorosa con Zeus.
Maia envolvió al infante en mantas pero Hermes escapó cuando ella dormía.
Hermes corrió a Tesalia,
donde Apolo estaba pastoreando su ganado. El infante Hermes robó varias de
sus vacas y las llevó a una cueva en los bosques cercanos a Pilos,
borrando sus huellas. En la cueva encontró una tortuga
y la mató, vaciando entonces sus entrañas. Usó los intestinos de una de las
vacas y el caparazón de la tortuga para hacer la primera lira.
Apolo se quejó a Maia de que su hijo había robado su ganado, pero Hermes ya
había vuelto a las mantas en las que ella le había dejado, por lo que Maia
rehusó creer las afirmaciones de Apolo. Zeus intervino y, afirmando haber
visto los hechos, secundó a Apolo. Entonces Hermes empezó a tocar música en
la lira que había inventado. Apolo, un dios de la música, se enamoró del
instrumento y ofreció permitir el intercambio del ganado por la lira. Así,
Apolo se convirtió en un maestro de la lira y Hermes inventó un tipo de
instrumento musical con flautas llamado siringa. Más tarde, Apolo cambió un caduceo
por una siringa de Hermes. Otras
historias
Concursos
musicales
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(Textos extraídos de 'Wikipedia')

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