Eros, muy enfadado con
Apolo
al haber bromeado éste sobre sus habilidades como
arquero, hizo que se enamorase de la
ninfa
Dafne,
hija de
Ladón, quien lo rechazó. Dafne rezó al dios río
Peneo
pidiendo ayuda, y fue transformada en un
árbol de laurel, que se consagró a Apolo.
La historia de
Eros y Psique tiene una larga tradición como
cuento popular del antiguo mundo grecorromano mucho antes de
que fuera escrita, por primera vez en la novela
latina de
Apuleyo
El asno de oro, siendo un evidente e interesante
combinación de roles. La propia novela tiene el estilo picaresco
romano, aunque Psique y Afrodita retienen su carácter griego,
siendo Eros el único cuyo papel procede de su equivalente en el
panteón romano.
La historia es narrada como digresión y paralelo estructural
al argumento principal de la novela de Apuleyo. Narra la lucha
por el amor y la confianza entre Eros y la princesa
Psique, cuyo nombre es difícil de traducir apropiadamente,
pues trasciende los idiomas griego y latino, pero puede
considerarse que significa ‘alma’, ‘mente’, o mejor ambas.
Afrodita estaba celosa de la belleza de la mortal Psique, pues
los hombres estaban abandonando sus altares para adorar en su
lugar a una simple mujer, y así ordenó a su hijo Eros que la
hiciera enamorarse del hombre más feo del mundo. Pero el propio
Eros se enamoró de Psique, y la llevó por arte de magia a su
casa. Su frágil paz fue arruinada por una visita de las celosas
hermanas de Psique, quienes hicieron que ésta traicionase su
confianza. Herido, éste la expulsó y Psique vagó por la tierra,
buscando a su amor perdido. Apuleyo atribuye en su obra una hija
de Eros a Psique,
Hedoné, cuyo nombre significa ‘placer’.
(Textos de Wikipedia)