Poemas de amor, de soledad, de esperanza de
Francisco Álvarez Hidalgo
Entre sábanas

Índice

Sonetos:
Entre sábanas (I) Entre sábanas (II) Entre sábanas (III) Entre sábanas (IV) Entre sábanas (V) Entre sábanas (VI) Entre sábanas (VII) Entre sábanas (VIII)
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Breverías

2611
Eras el mar. Llegaba tu oleaje con ansias anatómicas cautivas, volcadas en la arena de mi playa. Y me hablabas en íntimo lenguaje, ajeno a veleidad o disyuntivas, estilo natural, que no se ensaya. Sobre la espalda te esperé, desnudo, y anegado quedé en tu ángulo agudo.

2612
Puedo verme en tus lágrimas; refleja cada una de ellas, terso, diminuto, mi propio rostro, en actitud perpleja; es, más que día de dolor, de luto. ¿Me destierras de ti, por cuya mente y entrañas he vagado? ¿Hacia dónde me lleva esta corriente rodando por tu rostro, y en qué estado he de quedar al punto de secarse? ¿Es parte del morir el separarse?

2613
Escondida te llevo. Nadie intuye por qué veredas vas, o en qué rincones de mi hermético mundo te adormeces. Yo sí lo sé; tu paso irrumpe y fluye sobre mis viejas huellas e intenciones, y a mis propios temblores te estremeces.

2614
Rastros de ti me quedan en las manos, marcado estoy, mas no me escondo de ello. ¿Qué mejor documento que tal sello para identificarme a los hermanos? Cruzarán junto a mí por donde voy, percibirán mi olor, que es tu fragancia, y al escuchar en mí tu resonancia, sabrán quién eres, y también quién soy.

2615
No te pretendo en paz; la paz hastía. Te procuro en asedio, en inquietudes, en vendaval… Son éstas las virtudes que anhelo practicar. ¿Te agradaría?

Sonetos

2826 - Entre sábanas (I)
Entre las sábanas, estar contigo. Estar, estar, sin más; en el reposo de quien ya lo ha hecho todo, y silencioso deambula por la piel, íntimo amigo. Amigo, sí, que es además testigo de tus hondos misterios, casi esposo, pero con gracia y sed, y en tembloroso ademán de doméstico o mendigo. Sobre ti resbalándose las yemas de mis dedos, estrofas de poemas improvisados, y a la vez ambiguos. En esa dulce, complaciente calma oscilando entre el músculo y el alma, ambos, como nosotros, tan contiguos.
Los Angeles, 29 de noviembre de 2011
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2827 - Entre sábanas (II)
Remontamos la cima del deseo, y desplomados en quietud sedosa, percibimos latidos de dudosa identificación. Me ves. Te veo. Escucho tus conceptos. Te sondeo hasta el fondo del alma silenciosa, mas sólo en esta aurora luminosa. Cuanto fue antes de mí no lo rastreo. Mi vida empieza en ti. La tuya empieza sólo al momento en que tu pie tropieza sobre la blanda roca de mi asedio. No tenemos historia, la forjamos. Si mutuamente nos aprisionamos, ¿qué somos, sino locos sin remedio?
Los Angeles, 1 de diciembre de 2011
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2828 - Entre sábanas (III)
Tan leve el tacto en hora tan serena. La galerna ha cedido a la bonanza; es rosa el puño que esgrimió la lanza, susurro el grito, ventanal la almena. La paz tras el combate desordena convulsión y arrebato; se afianza la calma a media luz, y una alianza de espíritu y corteza entra en escena. Cierras los ojos y abres la sonrisa, flotando en esa atmósfera imprecisa de los amantes entre orgía y sueño. Te ovillas junto a mí, inmóvil, desnuda, la mente huérfana de agobio y duda. Qué mundo el tuyo, del que me haces dueño.
Los Angeles, 1 de diciembre de 2011
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2829 - Entre sábanas (IV)
La noche, mansa, inadvertidamente, y en paz de cuna, se nos ha dormido, tras mi susurro al borde de tu oído, con tintes de sensual y de inocente. En la alta madrugada, de repente, me despierto en tu abrazo sumergido. Quedo inmóvil, y observo conmovido tu sonrisa irradiándome el ambiente. Presiento que soy parte de tal sueño, tornándose mi rostro tan risueño como el que estoy a punto de besar. No te desveles aún, sigue flotando por tu región azul, desentrañando cada enigma que te hace suspirar.
Los Angeles, 2 de diciembre de 2011
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2830 - Entre sábanas (V)
Se anuncia la alborada. En la persiana la luz recién nacida curiosea. ¿No hallará otros amantes en la aldea desperezándose a hora tan temprana? Te despierta el tañer de la campana del vecino convento, y la marea de mis dedos, que asciende y serpentea sobre tu playa de oro y filigrana. En tu rostro aún anida la sonrisa que no apagó la noche. Tanta prisa por besarme otra vez. Y no te esquivo. Íntimo, intenso, el día comparece al final de la tregua, y estremece cada sentido en vértigo explosivo.
Los Angeles, 3 de diciembre de 2011
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2831 - Entre sábanas (VI)
Audaz y sobre mí, sin fingimiento, con el cuerpo y el alma acoyundados, dispuesta a cometer cuantos pecados inventara el amor más turbulento. Sedienta tú de mí, de ti sediento, me bebes y te bebo. Diez arados labran mi piel, y quedan roturados tus campos por mis once. Te presiento momentos antes de sentirte, y hundo mi vigor en el tajo más profundo abierto a mi deseo y tu placer. Las sábanas, revueltas y encendidas, escuchan tu gemir, mis embestidas, y nos contemplan, sin saber qué hacer.
Los Angeles, 4 de diciembre de 2011
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2832 - Entre sábanas (VII)
Siempre pareces nueva. Te reestreno cada vez que mi súplica te alcanza. No es ya mi propia piel que se abalanza, mi alma también degusta tu veneno. Cianuro o elixir, susurro o trueno, ni analizo ni adopto, en tu balanza todos pesan igual, y mi hambre avanza sólo hacia ti, porque si es tuyo, es bueno. Por eso estoy aquí, desarraigado de abrazos y promesas del pasado, desalojados ya de mi zurrón, que se colma de ti día tras día: Idea, sentimiento, anatomía, en íntima, intrincada ligazón.
Los Angeles, 4 de diciembre de 2011
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2833 - Entre sábanas (VIII)
Desayuno en la cama. Ni eminente ni palurdo ritual, mas ventajoso; simple remanso en el fluir sedoso del manantial que progresó en torrente. Un alto en el camino. La corriente, tras devenir caudal vertiginoso, se procura un momento de reposo, previo a la intensa etapa subsiguiente. Entra el sol en la alcoba. Su llegada aporta un aire de caricia alada en revuelo gentil sobre la fiesta. Risas y bromas y afectivo tacto saturan la quietud del entreacto, mientras la nueva tempestad se gesta.
Los Angeles, 5 de diciembre de 2011
Diseño: Carmen Álvarez
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