| Poesía
del momento, Nº 141 d |
Cuarta
de abril de 2008 |







-
Han perdido mis ojos el paisaje,
como si, sepulcral, el oleaje
de negro mar me hubiera sumergido;
como si el único rumor que advierto
fuera ese golpe de campana, incierto,
que me amortaja en fúnebre tañido.
Del soneto
Nº 1809,
"Negritud"
|






Breverías
-
1856
-
Cuando no estés, me acercaré a tu casa,
y clavaré en tu puerta
una rosa marchita.
Tal vez el caminante cuando pasa
no alcance su sentido, o no la advierta,
pero tú lo sabrás, porque te grita.
1857
-
Temo que volverás tal vez un día
con el agrio sabor de la derrota,
y no hallarás vigor ni compañía,
tanto me desangraste gota a gota.
1858
-
Ni dolor, ni placer, risa o gemido,
ya todo lo gasté, nada me queda;
sólo soy una piedra que se hospeda
en un hueco del muro del olvido.
1859
-
Al otro lado se producen risas,
y desnudos en flor, e íntimos tactos,
se vierten pétalos, se firman pactos,
y acierta el tiempo a progresar sin prisas.
A este lado hay tañido de campanas,
solemne, sepulcral, como si hubiera
fallecido de amor la primavera,
cubriéndose de luto las mañanas.
1860
-
¿Quién amó sin perder, quién no ha llorado
al hacerse tangible la ruptura?
¿Y quién no se ha a sí mismo asegurado
de lo exclusivo de su desventura?
Tal vez no hay nada en ello privativo
que no haya padecido otro ex amante.
Ah, pero qué poder tan destructivo
tiene esa daga de oro fulminante.
(Indice)
|
|
|




Poemas
-
No has
escuchado
No has escuchado mi silencio, te habla
siempre tan hacia ti… ¿Cómo es posible
que no percibas su ángulo, sus formas,
si es palabra geométrica que imprime
su idea de tal modo
que no hay necesidad de que se explique?
Se te cuelga del alma
como collar de perlas. ¿No percibes
su mensaje de luz y de rumores,
y de agua resbalando en el aljibe?
Te dice todo lo que sé y me afecta,
cuanto de mí quieres saber te dice.
Pareces distraída, no lo escuchas,
y yo, perdido en él, quedo tan triste…
Los Angeles, 23 de abril de 2008
- (Indice)
|
|
|




|
Sólo veo su
espalda
Después de tanto tiempo de mirarla a la cara,
a la sonrisa aquella no exclusiva de labios,
sonrisa de amplios cauces por donde fluye el rostro
todo inmensa sonrisa, y aun sin brazos, abrazo;
después de conocerla como camino abierto
que se hace día a día; después de hablarme tanto
cada gesto, en silencio, y entenderla hasta el fondo,
sólo veo su espalda, y no alcanzo su mano.
Hay pájaros que mueren de repente, como hojas
que agitadas del viento se desprenden del árbol;
hay ríos que tropiezan con el dique macizo,
y hay olas que se estrellan contra el acantilado.
Yo he encontrado su espalda, rompiéndome los ojos,
y ya no sé hacia dónde dirigiré mis pasos.
Los Angeles, 23 de abril de 2008

- (Indice)
|
|
|





No
he de decirte adiós
No he decirte adiós, aunque te vayas.
Despídanse las rosas y los ruidos,
despídanse la luz y la tiniebla,
despídanse la nube y el navío;
digan adiós, aunque se van y vuelven.
Tú no habrás de volver; eres suspiro
disipado en el aire,
poco más que un latido.
Mas no te diré adiós, porque eres mía,
y aunque te vayas quedarás conmigo.
Tú, vacía de mí, yo, de ti lleno;
tú emprendes el camino
sin mirar hacia atrás, no dejas nada,
y nada llevas de lo que has vivido.
Yo no te digo adiós, mas no te espero,
voy a cerrar el círculo.
Hubo fragor de cristaleras rotas,
a golpe de martillo,
que no podrán recomponerse nunca,
pero no me despido,
porque la piel, el alma y el cerebro,
aún celebran contigo.
Los Angeles,
23 abril
de
2008

- (Indice)
|
|
|







-
Vacía
Tienes el alma, dices, tan vacía…,
y es ánfora la mía que no logra
detener su hemorragia de agua clara,
y es encendida antorcha
cuya luz se me escapa por las grietas,
y es lenguaje de amor que me desborda.
Si fueras receptora como el cántaro,
si te abrieras al sol como la alcoba,
si escuchara tu oído
cuanto se me derrama por la boca,
quedarías colmada,
como queda la esponja
cuando el puño relaja, bajo el agua,
el cerco que la estrecha, que la ahoga.
Llena de mí, como en los viejos tiempos,
como de ti lo estoy, aunque en derrota.
Quiero hacerte mujer de plenitudes,
que no se desmorona,
con voluntad para cantar conmigo,
con intención de abrazo cuando lloras.
Vasos comunicantes, interflujo
inevitable de almas redentoras.
Tu victoria no es tuya solamente,
pues siendo tuya, se hace mi victoria.
Madrid, 27 de abril de 2008

- (Indice)
|
|
|





Siempre
el mismo
Despierta en mis entrañas
rudo gigante que durmiera siglos,
como volcán que tiembla, ruge, explota…
y luego se hace niño.
Como el agua del mar, mansa en la playa,
rota en espuma en sus andares cíclicos,
o afirmando contra el acantilado
su voluntad, su empuje, su bramido.
Yo me hago turbulencia en torno tuyo,
y me hago mansedumbre, y equilibrio
entre los dos extremos,
confianza y peligro.
Quizá por ir a ti con toda el alma,
roca rodando en fuerza y estampido,
te apartarás a un lado, temerosa
de aventurar tu espíritu de vidrio.
Pero también me acerco en sutileza
de mano abierta en tacto de suspiro;
si en la recta de intensa acometida,
en la curva también del remolino.
Soy ímpetu, y estruendo, y arrebato,
y soy también idilio,
todo ternura, suavidad, sosiego,
no dos que alternan, sino siempre el mismo.
Burgos, 28
de
abril de
2008

- (Indice)
|
|
|




Se me desnuda
Se me desnuda como si lloviera;
una llovizna leve, silenciosa,
gota a gota cayéndome en el rostro,
inmóvil yo. Las manos se me agolpan
en intentos de avance, y las reprimo;
complétese en fervor su maniobra,
rito ancestral de impúdica bacante
que en letárgicos giros se deshoja.
Me prohibió interferir en su proceso;
se me hace tan remota
a dos pasos de mí, tan inmediata,
tan etérea, tan íntima, que toda
se me hace tacto, y ansiedad, e impulso,
y es carne incandescente, y sólo sombra.
Toda mi piel se vuelve grito, asalto,
y la devoro al fin sobre la alfombra.
Burgos, 28 de abril de 2008
- (Indice)
|
|
|








|