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Soneto
de






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Pedestal
Nº 8

- Besaría
tu piel, la besaría
como se bebe un vino
prominente,
acunando el sabor, tan
lentamente
como si fuera el fin del
postrer día.
Ah, la infinita curva,
travesía
del muslo a la cintura,
en la vertiente
de la cadera, casi
transparente
entre la timidez y la
osadía.
La que ahora estás
mirando, ensoñadora,
imaginando que alguien
te devora,
mitad vigor, mitad
exquisitez.
Tan absorta en ti misma,
tan serena,
que lo único que en
torno a ti resuena
es el murmullo de tu
desnudez.

Los
Angeles, 10 de julio de
2008

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