Soneto de 

 

 

 

 
 

Pedestal Nº 2

Se te ha ausentado el hombre, y de su abrazo, 
templo pagano en que adorabas ciega,
sólo te queda, en su belleza griega, 
una columna jónica. El zarpazo

del destino cortó el último lazo,
y nada os une ya; si el alma ruega, 
será súplica vana, que no llega
a subsanar el daño del rechazo. 

A esa columna abrazan y comprimen
los muslos del recuerdo, mientras gimen
en gozo y en dolor tus orfandades.

Densa fragancia de mejores días
y sudor animal en sus estrías
aún logran activar tus humedades.


Los Angeles, 9 de julio de 2008

Soneto Nº 1907 de FAH

 

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