| Poesía
del momento, Nº 130 c |
Tercera
de mayo de 2007 |







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El tiempo nos destruye lentamente,
y en frialdad de hielo nos sepulta;
esa parte de ti que vibra y siente,
ha de quedar entre la escoria oculta;
ven hacia mí antes de cruzar el puente
que hacia la oscuridad nos catapulta;
brinda, duerme, solázate a mi lado,
y déjale al mañana su cuidado.
Brevería Nº 826
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Breverías
1676
Tuve alegrías que el recuerdo evoca,
y que ya no parecen alegrías;
dolores también tuve, y me sofoca
cada uno de ellos como en otros días.
1677
No detengas el paso
ante la puerta que el amor te cierra;
ni llames, ni la empujes. ¿Quién se aferra
al clavo que no existe, por si acaso?
1678
Tu amor exige, pero no me ofrece,
mi amor ofrece, pero no te exige;
el tuyo es el amor que se adormece,
y muere al fin; el mío permanece,
y sin cesar, y pese a mí, te elige.
1679
Qué poco tiempo para amarte tengo,
y cuánto, cuánto, cuánto te amaría
si una vez, una sola vez que vengo,
fuera punto final la lejanía.
1680
Renuncio a la sonrisa de cristal
que en los ojos inicia su temblor;
el llanto es inequívoca señal
de la última sonrisa del amor.
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Poemas
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1695 - Siempre naciendo
¿Qué edad tiene el amor, cuándo madura?
¿Cómo se hace a los ojos evidente?
No sé, pues al nacer constantemente
ni a crecer ni a morirse se apresura.
Ni le urge calendario ni estatura,
nace y vuelve a nacer; le es suficiente
la cuna, siempre niño, indiferente
a visiones de sombra o sepultura.
Nunca la sensatez va en su cortejo;
canta simplicidad, pero es complejo,
y apenas sabe a dónde va o qué quiere.
Ni envejece; tan sólo se construye,
pero al fin a sí mismo se destruye,
y sin apenas madurar, se muere.
Cantabria, 18 de mayo de 2007
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1696 - Veinticuatro, no más
Sólo han venido veinticuatro horas,
ciempiés trepante, pardas golondrinas,
lentas primero, luego repentinas,
idas al fin, volutas incoloras.
Veinticuatro, no más, de arrolladoras
tácticas y finezas clandestinas,
veinticuatro sedosas bailarinas
saltando del reloj, moldeadoras
como invisibles manos, de caderas,
senos y muslos, blandas viajeras
por húmedos senderos tropicales
donde el calor resbaladizo abrasa.
Veinticuatro, no más, pero en tu casa;
veinticuatro, no más, y horizontales.
Cantabria, 18 de mayo de 2007
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1697 - Llegué y amé
He avanzado entre muslos diagonales,
columnas lúbricas hospitalarias,
donde abismadas rutas secundarias
cruzan a veces sendas principales.
Me detuve a beber en manantiales
de convulsivas aguas, en las varias,
íntimas franjas, zonas solitarias,
susceptibles de audacias sensoriales.
Llegué y amé; no fui disminuído
por mente anémica o pudor fingido;
todo ofrecido fue, todo aceptado
en absoluta desnudez, desierta
de ajenas sombras, como quien despierta
inesperadamente a nuestro lado.
Cantabria, 21 de mayo de 2007

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1699 - No es breve
Ay, no me digas que la vida es breve.
Breve será la rosa en primavera,
la brisa en el sauzal breve y ligera,
y también la sonrisa de la nieve.
Puede un ángel pasar rápido y leve,
y es veloz el zarpazo de la fiera,
pero es larga, larguísima la espera
de quien quiere llegar y no se mueve.
Voy hacia ti en desesperante fuga,
y el tiempo, desalado, es ya tortuga
de insoportable y lenta indiferencia.
No es breve para mí la vida, es larga,
y es aniquiladora, y es amarga,
cuando mi sed de ti reclama urgencia.
Cantabria, 23 de mayo de 2007
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Cada poema
Cada poema es un intento
de refugiarme en casa,
sellar la puerta a itinerantes,
y abrir balcones y ventanas
para que nueva primavera
me llene de alas y fragancias.
Cada poema me retiene
con su estrategia de emboscada,
cerrando opciones, como si algo
se interpusiera frente al alma.
Fecundador de soledades,
sabe esquivar calles y plazas
donde el tumulto clamorea
diciendo apenas nada.
No danzan ni vagabundean,
tienen vida interior, y callan;
aunque desde el silencio
mi mensaje proclaman.
Y sólo quienes aprendieron
a comprenderse sin palabras,
vástagos del sosiego,
del gozo y de la lágrima,
los descifran, me entienden,
y a su manera me acompañan.
Esta hermandad es mi familia,
nos engendró la misma savia,
y yo que escribo soy el tronco,
quienes me leen son las ramas,
hijos callados de la tierra,
como la brisa, siempre en marcha,
aunque nos ven fríos e inmóviles
quienes se agrupan como estatuas.
Vivo sus vidas inmortales
de paradojas y nostalgias,
de júbilos, de llantos,
de sombras y de llamas.
Aunque los lanzo al mundo,
perviven en mi casa.
Cantabria, 27 de mayo de 2007

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1700 - Dádiva
Todo cuanto libero me engrandece,
y soy más libre cuanto más libero;
el verso que me nace es prisionero
que al evadirse me rejuvenece.
La palabra tal vez se desvanece
tras iniciar el vuelo mensajero,
pero el mensaje arraiga, y recupero
más de lo que otorgué. Se empequeñece
quien no sabe ofrecer, quien atesora
lo que siente o medita, y no mejora
con su pasión o idea a los demás.
Tengo abierta de par en par la mente,
y el alma descubierta y complaciente,
dádiva para ti, que tanto das.
Cantabria, 28 de mayo de 2007

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