| Poesía
del momento, Nº 106 a |
Primera
de mayo de 2005 |






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Ni el libro, ni la música, ni el sueño,
me separan de ti o te substituyen;
mis brazos son arroyos que confluyen
en un hueco de ausencia. Qué pequeño
el mundo en que no estás; me sobra todo;
todo también me falta al carecerte,
tú, tan parte de mí que al no tenerte
sólo a mi propia nada me acomodo.
Brevería Nº 1355
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Breverías
1341
Me has arado los muslos con rejas de pezones,
y los surcos trazados, si no visibles, vivos,
muestran la impronta curva de las oscilaciones
y el repetido pulso de puntos suspensivos.
1342
Desclavaré tantas ideas fijas
como han sido incrustadas en la mente;
quien yerra, y al errar, no se arrepiente,
tendrá mentira y necedad por hijas.
1343
Me han llevado a terribles puñaladas
a los últimos límites del duelo,
y no hay palabras, pétalos o almohadas
capaces de anular pena o recelo.
1344
No sé si he perdonado sin olvido,
o si intento olvidar y no perdono;
parece todo tal contrasentido
que en mi sombra invernal me desmorono.
1345
La generosidad y el egoísmo,
péndulo en que fluctúa cada amante,
porque el amor no es firme, es oscilante;
no entendemos su propio mecanismo
aunque ruede en nosotros palpitante.
(Indice)
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Poemas
1276 - Tan errática
Cada noche te pierdo en esa zona
gris, laberíntica, en que me aventuro,
en ese túnel súbito y oscuro
entre vigilia y sueño. Me abandona
la ráfaga de luz de tu persona,
y quedo bloqueado por un muro
tanto más alto cuanto más procuro
remontarle, y que no se desmorona
por mucho que le embista o le socave;
sigo buscando, sin hallar, la clave
para recuperarte o despertar.
Y no te encuentro al fondo de la mente;
tan errática tú, tan inherente,
tan difícil de ver y de olvidar.
Castilla, 9 de mayo de 2005

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1280 - Desde fuera de mí
Complaciente cabalgo sobre el lomo
cómodo y teatral de la sonrisa,
que si no nace al fondo, se improvisa
como por obra mágica de un gnomo.
Abiertas las ventanas, hoy me asomo
dentro de mí, como hombre que precisa
mirarse desde fuera. No se pisa,
si dentro se anda, con el mismo aplomo.
Desde fuera me oteo imparcialmente
con la fría consulta de la mente,
ajena a voces de favoritismo.
Descuido cuanto dicen, cuanto creo,
y al mirar desde fuera de mí, veo
sólo aquello que me hace ser yo mismo.
Cantabria, 11 de mayo de 2005

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Helena, tú
"¡Tanta miseria y víctimas de guerra!
Son ya diez años; no hay razón de Estado
que lo pudiera haber justificado,
menos aún mujer de extraña tierra".
El Consejo de Ancianos recrimina
el origen banal de la contienda,
y al ver pasar a Helena por la senda
cada uno de sus rostros se ilumina.
"Por tal mujer, guerreros y murallas,
carros y naves, torres y caballos
se arriesgarán, y reyes y vasallos
sabrán sufrir asedios y batallas."
De treinta siglos hacia ti vendría
como he llegado a ti de otro hemisferio;
tan bella realidad, si ayer misterio,
tan bella realidad, y toda mía.
Cantabria, 12 de mayo de 2005

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1281 - Ya eres parte de mí
Cómo naciste en mí, cuánto has crecido,
niña, mujer, perenne primavera;
el alma, a tu visión, se me libera
del lastre que me tuvo sumergido.
Antes de ti, metal endurecido
que la vida ni ablanda ni aligera,
y hoy floto en ti, sentimental galera,
en tus olas de piel adormecido.
Me he infiltrado, como aguas abrileñas,
hasta el núcleo lúbrico en que sueñas
los actos por ti nunca formulados.
Niña, mujer, conspiradora amante,
ya eres parte de mí, feliz trasplante
de un corazón sin viejos invitados.
Cantabria, 13 de mayo de 2005

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