Vendrás, te besaré, ya estoy besando
la curva de tu boca. No es un beso
recíproco, ni tenso, ni travieso,
es beso que aún no sabe dónde y cuándo.
Beso ilegítimo, de contrabando,
que desconoces, porque no va impreso
sobre tus propios labios, en progreso
de suavidad a exaltación, libando.
Te miro sin que puedas percibirlo,
en fuego estoy, y no quiero extinguirlo,
lo sientes en tu piel sin entenderlo.
Y sigo contemplándote, y sonrío,
porque te reconozco como un río
que ya fluye hacia mi, sin pretenderlo.
Los
Angeles, 6 de febrero de 2004

- Soneto Nº 1032
de
- Francisco Alvarez Hidalgo
-
-