| Poesía del momento: Nº
89b |
Segunda
entrega de Diciembre 2003 |
Original de
Francisco Alvarez Hidalgo










Breverías
1141
Niña de nochebuena, niña del optimismo,
la que invariablemente ve el vaso medio lleno,
que Santa Claus te traiga mucho más de lo
mismo,
y que a tu lado todos vean el lado bueno.
1142
En la tierra habitamos, de la tierra vivimos,
de tierra estamos hechos, y hacia la tierra
vamos;
cada porción de tierra sufre cuando sufrimos,
goza de nuestro gozo, y habla cuando callamos.

1143
Quiero volver a veces la espalda a lo vivido,
a esa tierra que ha visto mi gozo y mi pesar,
caminar sus arenas, al borde del olvido,
y adentrarme en las aguas para no recordar.

1144
A quienes no tuvieron, y soñaron,
a cuantos alcanzaron, y perdieron,
a los apáticos que no apreciaron
la paz, el gozo, el bien que recibieron,
a los misántropos que sofocaron
las antorchas que se les encendieron,
a todos, al despierto y al dormido:
Volved al sueño que se os ha perdido.

1145
El silencio es morir; o ser asesinado.
O tal vez un intento sutil de suicidarse.
Es decirle a quien hiere: Saca el puñal
clavado,
deja que el alma pueda llegar a desangrarse.

1146
Con cada nueva sombra que te llega,
con cada nueva sombra que me abraza,
se estira la distancia por su entrega,
a la vez que el recuerdo se adelgaza.
(Indice)
(Postal)
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Poemas
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Otoño
Camino
por octubre, y en las tardes vacías,
un poco de nostalgia, y un mucho de descanso,
como si ya en mi espalda no pesaran los días,
y el torrente impulsivo se hubiera hecho
remanso.
Cada
estación recoge sus flores o sus frutos,
no hay rosas en otoño, pero se dan racimos;
ya no importan las horas, importan los minutos,
no cuántos, sino cómo, y con quién los
vivimos.
El
invierno se asoma sobre los pardos cerros,
como un gigante mudo de inevitable paso;
es la niebla su aliento, y un silencio de
entierros
le precede, anunciando soledad y fracaso.
Pero
aún no es su momento, este momento es mío,
ni vivo primaveras, ni me atañen veranos,
éste es mi otoño, y amo, me engalano y
sonrío,
y la vida desborda su intriga entre mis manos.
Los
Angeles, 3 de diciembre de 2003
(Indice)
(Postal)
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953
- Contratos
Un
contrato de mármol te firmé,
columnas sólidas en templo griego,
firme a los años, resistente al fuego,
no profanado por extraño pie.
Tu
contrato, ilegible, escrito fue
en agua, en humo, en aire, absurdo juego
del que en parte me culpo; no fui ciego,
vi su progreso, y no lo rechacé.
Hoy
paso a demoler la arquitectura
del templo que erigí; si hay amargura,
permanezca inhumada entre las ruinas.
Descienda
el agua sobre ti en tormenta,
tórnese humo la llama que te alienta,
gima tu aire perdido en las esquinas.
Los
Angeles, 1 de diciembre de 2003
(Indice)
(Postal)
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954
- Estrella
Solo
en la noche, abrí tantas ventanas
intentando atrapar remota estrella,
cualquiera serviría si destella
anclada firme entre otras más cercanas.
Mi
espera y mi esperanza fueron vanas,
las miré en su esplendor, todas tan bellas,
como radiante coro de doncellas,
menos en son de amantes que de hermanas.
Una
fugaz saltó en arco inminente,
mágica pareció, por diferente,
abandonando el grupo, original.
Pero
murió su luz casi en mi mano.
Volví a mirar a su redil lejano,
y me sentí de nuevo de cristal.
Los
Angeles, 4 de diciembre de 2003
(Indice)
(Postal)
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955
- Rosa
La
frágil rosa que en la noche ha muerto
no resucitará este mismo mayo;
silencio y sombra atenuarán el rayo
de un sol exuberante sobre el huerto.
Sólo
una vez se vive a cielo abierto,
y cada nuevo, compulsivo ensayo
de renacer, concluirá en desmayo,
más que vivir, sobrevivir incierto.
No
volverá esta rosa en primavera,
otra como ella, tan perecedera,
germinará sobre la misma rama.
Plena
de juventud y de belleza,
doblará en un florero la cabeza,
extinguiéndose al fin como una llama.
Los
Angeles, 5 de diciembre de 2003
(Indice)
(Postal)
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969
- Artista
Salta
mi beso al aire, sin destino,
sin saber para quién, ni dónde o cuándo;
permanezco en mis bases, esperando
que alguien tal vez lo encuentre en su camino.
En
esta urgencia de besar me obstino,
mientras se van mis ánimos diezmando,
absurdo gladiador, desenvainando
en vez de espada, apero campesino.
Sé
que el beso es objeto de conquista,
y allanado el terreno, es el artista
quien planifica, esboza y elabora.
Por
hoy dejemos el asedio a un lado;
recógeme ese beso emancipado,
y te daré una noche sin aurora.
Los
Angeles, 9 de diciembre de 2003
(Indice)
(Postal)
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972
- Amarga
y sola
No
has percibido el roce de la mano
que desmorona el alma a sacudidas,
deja sus energías abatidas,
y la desnuda de sabor pagano.
Ignoras
la endeblez del ser humano,
tan frágil en ausencias y partidas,
porque albergando en ti múltiples vidas
degradas lo magnánimo a liviano.
Las
manos que te rozan son rodillos
sobre tus superficies, o nudillos
llamando a alcobas íntimas vacías.
El
tacto que penetra y transfigura
ni soledad implica ni amargura,
y amarga y sola vivirás tus días.
Los
Angeles, 12 de diciembre de 2003
(Indice)
(Postal)
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973
- Instante
Cada
poema es alma de un instante,
de algo que nace, tiembla, vibra y muere,
aletazo de un ángel, que requiere
ágil reflejo y eficaz transplante.
Relámpago
en la noche, flameante
antorcha que se extingue, aire que hiere
como beso traidor de quien no quiere,
lengua de fuego, tacto palpitante.
Viene
y se va; quien no vive al acecho
verá el aspecto material del hecho,
y perderá el valor de su mensaje.
Sólo
el sentimental, el visionario,
verá cada Tabor, cada Calvario,
y lo revestirá de su lenguaje.
Los
Angeles, 12 de diciembre de 2003
(Indice)
(Postal)
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974
- Unico
día
Cuando
escuches la voz que no quisieras
escuchar, porque es voz definitiva,
verás que el oropel que el tiempo archiva
es aventado al aire en mil maneras.
Fluctuante
estará entre dos riberas
tu espíritu en esa hora fugitiva,
mas no navegarás a la deriva,
que siguen ruta fija esas galeras.
Cuanto
viviste, amaste, padeciste,
pura sombra será, nada subsiste,
nada puedes llevar al otro lado.
Mas
la voz no ha gritado todavía;
ama, vive y no sufras, que este día
el único es que se nos ha otorgado.
Los
Angeles, 12 de diciembre de 2003
(Indice)
(Postal)
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975
- Es
el ocaso ya
Tomo
el pulso al amor, está muriendo,
cansado, desangrándose, marchito,
ha perseguido tanto lo infinito,
lo inaccesible, lo que vive huyendo...
Es
el ocaso ya, va oscureciendo,
se adormece la luz, se apaga el grito,
y en esta quieta zona que transito
mi propia sensatez se va evadiendo.
Tan
altas enmarcamos nuestras miras,
que al sopesar verdades y mentiras,
la fe abjura de su resurrección.
Llega
la noche, y es su helado aliento
señal de muerte. Gime el sentimiento
en la cripta de la desilusión.
Los
Angeles, 12 de diciembre de 2003
(Indice)
(Postal)
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976
- Desarmado
Para
la guerra el arma y el soldado,
y el botín, y el laurel de la victoria;
mas para el alma fiel, ni paz ni gloria,
el amor queda siempre derrotado.
En
su inocencia ha sido desarmado
de voluntad, análisis, memoria,
incapaz de estudiar su propia historia,
a merced de otras partes, maniatado.
Si
la rosa se escuda en las espinas,
el reptil se protege entre las ruinas,
la asustadiza liebre al guarecerse;
si
a los cachorros el león preserva,
si se ampara en veloz fuga la cierva,
¿por qué no sabe el alma defenderse?
Los
Angeles, 12 de diciembre de 2003
(Indice)
(Postal)
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977
- Contradictoria
fe
Me
sabes a fracaso; me sabías
desde que fuiste en mí sabor ligero;
al probarte mis labios, un reguero
de dudas, como pólvora, encendías.
Pero
escogí la fe de fantasías,
fe de alucinación, fe de extranjero
que nunca hallará patria, de granero
abarrotado de ánforas vacías.
Contradictoria
fe, duda y creencia,
vendar los ojos ante la evidencia,
y esperar que el fantasma se evapore,
sin
desandar ni detener mi paso;
más bien que mi revés, fue tu fracaso,
no seré yo quien esta muerte llore.
Los
Angeles, 13 de diciembre de 2003
(Indice)
(Postal)
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