|
Poemas originales
de:

........

- Un beso
permitido, un beso dado,
- ensoñación,
nostalgia, gentileza;
- ah, la magnética,
sensual belleza
- del beso
ardientemente arrebatado.
|

Página instalada el 2 de agosto
de 2002
Poemas para ser leídos en voz
alta

Información sobre el
autor: (Click en su nombre)



-
-
-
-
-
- 910
- Tu
cabellera es luz, viento, agua y llama,
- no
la recortes, que te disminuyes;
- manténla
iluminada, que en la cama,
- tal
como ella en mi rostro se derrama,
- tú
misma en mí también te distribuyes.
-
-
- 911
- Lágrimas
incoloras, entrañando
- silencioso
terceto de sabores:
- Dulce,
amargo, agridulce…¿Estás llorando?
- No
fluyan amarguras, sólo amores.
-
-
- 912
- Los
besos que pensé, que no te di,
- cómo
hoy en ráfagas te los daría…
- este
tiempo, qué lento va sin ti,
- qué
breve fue contigo cada día.
-
-
- 913
- Se
aprietan ávidos mis pensamientos,
- para
ser más por ti; los nuevos llegan,
- se
abrazan a los otros, a ti atentos,
- siempre
en su diana tú, sin más lamentos
- que
no poder tocar cuando se entregan.
-
-
- 914
- ¡Cuánto
este hombre te amó en ese lugar,
- y
olvidó mundo y gentes a tu lado;
- sin
conocerte, ya te había amado,
- y
hoy no sabe dejarte ya de amar.
-
915
- Tiene
mi paladar un gusto a ti
- que
no logran borrar otros sabores;
- frutos
prohibidos, júbilos, temores…,
- vienen
y van, mas tú quedas en mí.
-
-
- 916
- Quiero un
sueño tan hondo que si me despertara
- ni me
encuentre a mí mismo, ni mi propio sendero;
- sólo si
en ti tropiezo, recuperarme espero,
- tú en
cada noche oscura, cada mañana clara.
-
-
- 917
- Tarde se
abrió la rosa que cultivé una vida,
- rodando
una tras otra grises las estaciones,
- aglomerando
amargas herida sobre herida;
- pero hoy
al fin florecen todas mis ilusiones,
- yo junto
a ti dormido, tú junto a mí dormida.
-
-
- 918
- Bajo la
mano blanda, sobre la piel sedosa,
- te estoy
amando mansa, sin huesos, sin esquinas,
- en ansias
fugitivas de dureza; es la rosa
- cuyos pétalos
se abren, y no saben de espinas.
-
- La piel
se yuxtapone directamente al alma,
- los
huesos desconocen esta alianza pura,
- y el
tacto que radica suave sobre mi palma,
- más que
de sensaciones, conversa de ternura.
-
- Indice
-
-
-
-
- Cansado
de vagar
-
- Tiembla mi realidad ante tu
sueño:
- Frágil la pértiga es, alta
es la vara;
- pero he de dar el salto,
aunque para ello
- deba inventar dos alas en mi
espalda.
- De lejos he venido, de muy
lejos,
- no sólo en tierra, lejos en
el alma,
- de un punto en que se cruzan
mil caminos,
- de un mar adonde abocan tantas
aguas.
- Quiero abrir con mi andar
nuevo sendero
- libre de huella efímera y
extraña,
- un camino que sea transitado
- sólo por nuestros pies,
nuestras palabras.
- Y descender un río sin
afluentes,
- en que me abrace tu corriente
clara.
- Y cabalgar la ráfaga del aire
- que sólo tú respires en la
almohada.
- Cansado estoy de anónimos
poblados,
- de escaramuzas y de
trashumancias;
- voy a sentarme bajo la palmera
- de este desierto que en
silencio abrasa,
- y beber de tu pozo el agua
limpia,
- gustar los dátiles, y amar
sin pausa,
- sin extrañar rumores
descuidados,
- ni las siluetas de las
caravanas.
- Cansado de vagar, a ti he
llegado,
- y a tu vida mi vida se
entrelaza.
-
- Los
Angeles, 1 de julio de 2002
Indice
-
-
-
- Tan
nueva
-
- Mis dedos han peinado tu
enredada melena,
- donde cuelgan recuerdos que me
hieren la vista;
- y los he erradicado, venciendo
cada pena
- con su dosis de olvido, para
los dos provista.
-
- Ambos tuvimos sombras,
naufragios, orfandades…
- ¿Qué caminante nunca se
pierde ni tropieza?
- Hoy soslayamos llagas, dudas,
adversidades,
- aunque no equilibramos corazón
y cabeza.
-
- He llegado, llegaste,
perplejos convergimos
- en sueño tan querido como
impremeditado;
- y nos comprometemos, y amamos,
y sufrimos,
- y esta terna de fuego nos ha
purificado.
-
- Toda tú eres tan nueva, tan mía,
tan fragante,
- como si antes de verte no
hubiera florecido
- jamás entre mis brazos la
rosa de otra amante,
- como si ayer hubieras sólo
por mí nacido.
-
- Los
Angeles, 1 de julio de 2002
Indice
-
-
-
- 649 - El
mismo giro
-
- Hemos vivido sólo medias
vidas,
- pues creímos amar, mas no
supimos;
- ni amantes de verdad, ni
amados fuimos,
- ni en roja sangre ahogadas las
heridas.
-
- Hubo arribadas, hubo
despedidas,
- bocetos de pasión, ritos de
mimos,
- pero otorgamos sólo y
recibimos
- minúsculas fracciones, hoy
perdidas.
-
- Genuina llama al fin se ha
despertado,
- revelando los fuegos del
pasado
- como pálidas luces imprecisas.
-
- Somos dos vuelos en el mismo
giro,
- eres ojo que ve cuando yo miro,
- soy pie que deja huella cuando
pisas.
-
- Los
Angeles, 3 de julio de 2002
Indice
-
-
-
- Viva
oferta
-
- Entre los árboles mudos,
- entre paredes de piedra,
- entre azulejos de baño,
- entre sábanas revueltas;
- entre mis brazos su torso,
- y entre las suyas mis piernas;
- la amé en lugares y modos
- que yo nunca presintiera;
- en la luz de la mañana,
- en penumbras, en tinieblas,
- junto al fuego en que las
llamas
- nos sugerían su técnica;
- con lágrimas y sonrisas,
- sin convenios ni sospechas,
- como se ama cuando se ama
- sin razones ni estrategia.
- Con la libertad que ignora
- obligación y exigencias;
- sin miedos preconcebidos,
- sólo con el de perderla;
- la amé con el abandono
- que cierra al mundo la puerta;
- como si no hubiera nombre
- de otra mujer en la tierra;
- como si sólo su risa,
- sus manos, y su alma entera
- fueran únicas opciones;
- como si yo fuera ella.
- Ah, el retiro en la montaña,
- sin nostalgias, sin ausencias,
- sin más congoja que el raudo
- filtro del reloj de arena.
- La amé, y la amo todavía
- en alegría, en tristeza,
- en lejanía de cuerpos,
- en esperanza de vuelta,
- en calendarios absurdos
- de marcha lenta, tan lenta…
- La amé y la amo como se aman
- en silencio las estrellas,
- titilando las preguntas,
- titilando las respuestas,
- en mudez tan elocuente
- que la palabra es superflua.
- Y por eso dialogamos
- con ojos de viva oferta.
-
- Los Angeles, 4 de
julio de 2002
Indice
-
-
-
- 650
- Mi
plegaria
-
- Tan precario me siento que
repito
- mi repertorio si a tu lado
vengo;
- y una vez, y otra vez digo y
mantengo
- que te amo hoy más, y hoy más
te necesito.
-
- Como anillo en el dedo,
circunscrito
- en torno a ti cuanto me
integra tengo;
- eres mi identidad, y mi
abolengo,
- lo que soy, lo que fui,
mutismo y grito.
-
- ¿En dónde, sino en ti, puedo
sentirme
- náufrago de otras, tú mi
tierra firme,
- nunca tú el eco, mas mi
propia voz?
-
- Callaré mi palabra, rutinaria,
- y rezaré tan sólo la
plegaria
- que alzan mis ojos hacia ti
veloz.
-
- Los
Angeles, 4 de julio de 2002
Indice
-
-
-
- 651
- Tu
ancho mar
-
- Tantos surcos esperan a tus
pies
- recibir las semillas a voleo…
- Yo sembré y coseché, mas no
poseo
- ni una espiga: Soy antes, tú
después.
-
- Dorado está tu campo de la
mies,
- seco el rastrojo en que mi
vida empleo;
- es mayor la distancia en que
te veo
- que la aritmética con que me
ves.
-
- Aún así olvidaré tal
discordancia;
- déjame hundirme en tanta
exhuberancia,
- déjame bracear tan ancho mar.
-
- Abre sus olas de oro a mi
odisea,
- que si la edad mis sienes ya
blanquea,
- por ti y en ti y contigo he de
zarpar.
-
- Los
Angeles, 4 de julio de 2002
Indice
-
-
-
- 652
- En
mi mañana estás
-
- Hombre de poca fe tal vez he
sido,
- pero de gran ensueño y
esperanza;
- en el presente, escasa
confianza,
- frente al futuro, corazón
erguido.
-
- Vencí a veces, y a veces fui
vencido,
- que nadie triunfo indefectible
alcanza;
- mi pie, si no seguro, alegre
avanza,
- pues lo posible es más que lo
perdido.
-
- Nuestra labor de ayer no es
retocable,
- la de hoy, sin perspectiva, es
inestable,
- sólo podemos programar mañana.
-
- Y en mi mañana estás más
que en hoy mismo,
- pieza dinámica del mecanismo
- que hace rodar mi condición
humana.
-
- Los
Angeles, 5 de julio de 2002
-
-
-
- 653
- Desde
dentro
-
- Te
he besado al revés, en esa zona
- del
dorso de los labios, clandestina,
- donde
el beso exterior se arremolina,
- pretende
germinar, y no sazona.
-
- Ser
residente en ti me condiciona
- para
besarte así, desde la esquina
- más
saliente del alma, que se obstina
- en
besar como nadie lo envisiona.
-
- Desde
dentro, mi amor, te amo y te beso,
- en
el reverso de tu piel impreso
- dejo
el rastro de labios y de manos.
-
- Porque
a los besos dados desde fuera
- les
falta calidad, son de madera,
- y
dejan gustos vagos y lejanos.
-
- Los
Angeles, 5 de julio de 2002
- Indice
-
-
-
- 654
- Desde
mis huesos
-
- Este
beso de ciega lejanía,
- tan
cargado de mí, de ti ambicioso,
- y
engalanado de aire voluptuoso,
- más
beso es hoy de lo que fue aquel día.
-
- Dos
alas bate, intento y rebeldía,
- lastre
lleva de tacto silencioso,
- y
un naufragio de labios, y un acoso
- de
tu sombra, tan mala compañía.
-
- Esa
sombra que avanza, ciñe, incita,
- y
cuanto más se ofrece, más me evita;
- ella
es la forjadora de mis besos.
-
- Besos
aún en cadenas, aspirantes
- a
ser libres en ti; pero hoy, distantes,
- son
furioso clamor desde mis huesos.
-
- Los
Angeles, 9 de julio de 2002
- Indice
-
-
-
- 655
– Lugares,
tiempos, modos
-
- Quererte
una mañana en la espesura,
- bajo
las altas copas de los pinos,
- sobre
la fresca hierba, sin caminos
- que
deban recorrerse, sin premura.
-
- Y
en el atardecer, bajo la oscura
- mirada
de perfiles clandestinos
- que
congregan la noche en remolinos
- de
sombras, mientras ciño tu cintura.
-
- Y
en el bravío látigo del viento,
- y
en el mar, en perenne movimiento,
- y
en la callada calma de la nieve.
-
- Quiero
amarte en lugares, tiempos, modos,
- donde
nadie haya amado, o amen todos,
- que
a tal afán mi corazón se atreve.
-
- Los
Angeles, 11 de julio de 2002
- Indice
-
-
-
- 656
– Melancólica
-
- Vestida
estás de honda nostalgia muda;
- te
ha nacido una estrella y no la encuentras;
- afinas
el amor en que te adentras,
- y
el silencio a tu tímpano se anuda.
-
- Te
ha nacido una rosa, tan desnuda,
- y
sólo en las espinas te concentras,
- tal
vez también en la fragrancia, mientras
- tu
mano de los pétalos se escuda.
-
- Te
ha nacido una vida tan radiante,
- y
exhibes una nube en el semblante,
- como
si nunca tú lo merecieras.
-
- Te
llaman a vivir, y has de morirte
- si
en el alma no sabes desasirte
- del
pesar de vencidas primaveras.
-
- Los
Angeles, 14 de julio de 2002
- Indice
-
-
-
- 657
- Treinta
aniversario
-
- En
treinta largos años fiel te he sido,
- y
con fidelidad tú me has pagado;
- si
salías, salía yo a tu lado;
- si
caíste, contigo yo he caído.
-
- Nadie
más sino yo te ha poseído,
- aún
sin poder decir que te haya amado;
- y
nadie sino tú ha sobrellevado
- el
peso de mi cuerpo en ti subido.
-
- Sobre
ti cabalgué tan firmemente
- que
en regularidad o en accidente,
- nuestra
fusión fue rítmica, completa.
-
- Nunca
te compartí, ni tú lo hiciste,
- y
esa misma actitud aún hoy persiste,
- mi
servicial, mi vieja bicicleta.
-
- Los
Angeles, 14 de julio de 2002
- Indice
-
-
-
- Por
ti, por mí, yo escribo
-
- Alzo
mi voz para llegar al mundo,
- hoy
en susurros y mañana a gritos;
- para
mover conciencias,
- despertar
al dormido,
- turbar
al fuerte, reanimar al débil,
- por
eso hablo y escribo.
- Mas
lo hago sobre todo
- para
estar más en paz conmigo mismo,
- conocerme
mejor, y por la punta
- de
cada dedo desaguar el ritmo,
- la
energía, el temblor, los sentimientos,
- que
en mí danzan en ciego remolino.
- Cuanto
más los formulo con palabras
- ahondaré
tanto más en su sentido.
-
- El
reventón del sentimiento ajeno,
- ya
me anegue, salpique o haga añicos,
- no
es material de poesía propia
- hasta
ser digerido por mí mismo,
- dejando
de ser carne de otra carne,
- siendo
en mi propia carne revividos.
- Y
al escribir sobre ello,
- desnuda
el alma en duelo o regocijo,
- reconozco
quién soy, de dónde vengo,
- y
hacia dónde serpea mi camino.
-
- He
asimilado tu dolor, tu gozo,
- tú
ya eres yo; por ti, por mí, yo escribo.
-
- Los
Angeles, 18 de julio de 2002
- Indice
-
-
-
- 658
- En
la rama
-
- Las
rosas de este mayo se han dormido,
- quedando
su ágil lozanía intacta;
- y
al mecerse en la brisa estupefacta,
- ni
pétalos ni aromas han perdido.
-
- Fugaz
encanto, que si bien nacido,
- ni
su origen ni término se pacta;
- sólo
sucede, en la medida exacta
- de
las fatalidades sin sentido.
-
- Pero
este mayo la naturaleza
- extravió
su norma, y la belleza
- permaneció
en la rama, inalterable.
-
- Y
así la imagen en mis ojos llevo
- de
tu rostro en mis manos, siempre nuevo,
- y
en mi alma tu alma, ciervo vulnerable.
-
- Los
Angeles, 20 de julio de 2002
- Indice
-
-
-
- 659
- Como
la lluvia
-
- Apareció
como la lluvia llega;
- no
la lluvia irritante de febrero,
- fría,
cerrada, en apretón severo,
- que
a hombre y paisaje pertinaz doblega.
-
- Vino
como la lluvia que se entrega
- en
mayo o en abril al viajero
- deslizando
en paraguas o sombrero
- el
fino tacto que acaricia y juega.
-
- En
suavidad de brisa o de amapola,
- como
espuma en la cresta de la ola,
- o
lluvia sobre el mar vino hacia mí.
-
- Me
entreabrió su albornoz y su mirada,
- y
del atardecer a la alborada
- a
todo dije y respondió que sí.
-
- Los
Angeles, 21 de julio de 2002
- Indice
-
-
-
- Genio
y figura
-
María José, madre.
- ¿Dónde
tendrá sus lágrimas ocultas
- esta
mujer de lúcida sonrisa?
- ¿Dónde
encierra dulzura y alborozo
- al
reventar su enojo en rebeldía?
- Esa
viveza en el rodar diario,
- esa
vitalidad, urgencia, prisa,
- ¿no
le impide aspirar el dulce aroma
- de
grácil rosa que en la rama oscila?
- Es
un rayo de luna que sonríe,
- y
es un ciclón que arrasa y se disipa;
- tan
pronto lleva nubes en la frente,
- como
su boca se deshace en risa.
- Brazos
tiene que pródigos estrechan,
- y
corazón abierto que no olvida.
- A
una mujer como ésta hay que quererla,
- ya
sea como amante o como amiga,
- que
tiene más de pétalos sedosos,
- que
de agudas, recónditas espinas.
-
- Los
Angeles, 21 de julio de 2002
- Indice
-
-
-
- Hacia
mujer
-
-
María José, hija.
-
- En
las oscuras lunas de sus ojos
- duerme
ya la mujer que se avecina;
- esa
mujer que a flor de labios rojos
- alternará
una rosa y una espina.
-
- Su
paso de muchacha es inseguro,
- pero
presagia garbo y movimiento
- que
aunque pertenecientes al futuro
- emergen
hoy y aquí a cada momento.
-
- Cimbrea
en su palabra el galanteo
- de
quien para el hechizo haya nacido,
- mixtura
de candor y devaneo
- descendiendo
al revuelo del vestido.
-
- Alguien
dirá, si ya no se lo han dicho,
- que
nació para el ritmo y el requiebro;
- y
alguien, que para todo tiene un nicho,
- sea
a su alrededor o en su cerebro.
-
- Y
así esta niña, que ha cumplido nueve,
- camina
hacia mujer, firme, constante,
- con
el afán del que a la acción se atreve,
- y
ha de llevarse el mundo por delante.
-
- Los
Angeles, 22 de julio de 2002
- Indice
-
-
-
- Deshójame
las rosas
-
- Ay,
como poco a poco mi piel se va muriendo,
- desangrada
de tactos, como la arena, seca;
- se
contrae mi sonrisa, furtiva, prorrumpiendo
- en
seriedad austera, o en esforzada mueca.
-
- Cómo
el tiempo, la espera, casi nos enloquece,
- encadenando
el ansia que clama su estallido;
- cómo
cada mañana la congoja aparece
- sobre
el lecho, hoy vacío, que arropó tu gemido.
-
- Ni
la palabra hablada, ni la expresión escrita,
- rebasan
la barrera de incertidumbre y miedos;
- sólo
somos completos cuando el amor se agita
- bajo
la magia viva que reside en los dedos.
-
- Cómo
añoro el milagro, la fuerza de esa magia
- que
te adhiere a mi cuerpo trasvasándote entera,
- y
me eleva y me inunda, me ciñe y me contagia
- con
solidez de roca, con suavidad de cera.
-
- Y
llegará el momento, ha de llegar de nuevo,
- cerrando
los balcones al destello del día,
- precintando
las puertas al mundo en que me muevo,
- y
mi universo todo será tu compañía.
-
- Y
esta exhausta sonrisa y esta piel agostada
- sin
el tacto remoto, renacerán frondosas,
- y
cálidos desnudos en viva llamarada
- de
nueva primavera, deshojarán las rosas.
-
- Los
Angeles, 28 de julio de 2002
- Indice
-
-
-
- No
me niegues el tiempo
-
- Tiempo
sin ti es fracaso de la naturaleza,
- como
águila sin alas, o ruiseñor sin canto;
- es
eclipse y sequía, hemorragia y pobreza,
- es
la sonrisa muerta, resucitado el llanto.
-
- Tan
adherido he estado, tan parte de ti misma,
- que
tu carencia es causa de mi propio extravío;
- y
quedo con la triste calma de la marisma
- al
descender las aguas, enfangado y vacío.
-
- Por
haber recalado, desvalido velero,
- en
mi dársena un día, y haber sido aceptado,
- bajo
mi sol te guardo, sobre mi azul te quiero,
- pero
si zarpas, dejas mi corazón quebrado.
-
- Qué
injusticia retuerce mi indómito deseo
- de
apropiarme ambicioso de tu libre destino;
- pero
si no te absorbo y ávido te poseo,
- ¿a
qué objetivo absurdo conduce mi camino?
-
- Te
quiero mujer libre, sutil, arrebatada,
- sin
recortar tus alas, y sin circunscribirte;
- y
a la vez tan inmóvil,
y a mí tan arraigada
- que
ni sepas, ni puedas, ni quieras evadirte.
-
- No
me niegues el tiempo de silenciosa entrega
- cuando
rompen barreras miradas y sonrisas;
- no
te ausentes por mares que mi alma no navega,
- que
mis pies sólo huellan la tierra que tú pisas.
-
- Los
Angeles, 29 de julio de 2002
- Indice
|
|