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Poemas originales
de:

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- Un beso
permitido, un beso dado,
- ensoñación,
nostalgia, gentileza;
- ah, la magnética,
sensual belleza
- del beso
ardientemente arrebatado.
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de 2002
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- 904
- Prófugos besos, abandonadores,
- en cuyas alas la pasión
dormita;
- besos que apenas muestran sus
colores,
- como quien sólo pasa de visita.
-
-
- 905
- En la distancia proliferan
dudas,
- como hongos en lluvioso
atardecer;
- sobre tus ojos hoy nubes
reanudas
- que no cesan amargas de llover;
- lágrimas lentas, pertinaces,
mudas,
- que renuevan las pérdidas de
ayer.
- Cuando el dolor a renunciar te
invite
- piensa que el gozo a veces se
repite.
-
-
- 906
- Tal claridad tuvimos, tal
confusión me aqueja,
- que aún sabiendo mi norte,
desconozco el camino;
- me percibo más hábil a
enredar la madeja
- que a formar el ovillo; qué ilógico
destino.
-
-
- 907
- Al borde del amor viví la vida,
- sin adentrarme, por temores
vanos;
- y hoy que mi edad al báculo
convida,
- cómo te aman mi espíritu y
mis manos.
-
908
- Un cementerio dentro de mí
duerme
- de nombres que llamé, labios
besados,
- de nostalgias, de sueños
malogrados,
- que tú enterraste al decidir
quererme.
-
-
- 909
- Me has descubierto lágrimas de
aflicción y ternura
- que nadie ha presagiado, ni
supe que tenía;
- hoy sin freno las dejo, y cada
una procura
- saber cómo decirte cuanto yo
no sabría.
Indice

- 640
- Náufrago
soy
-
- Mis ojos ven
cada mujer que pasa
- luciendo por la
calle su belleza,
- con desidia
indolente que bosteza,
- no con deseo lúbrico
que abrasa.
-
- Sólo en ti
vence, en las demás fracasa
- mi
voluptuosidad; no me tropieza
- otro que tu
recuerdo, y de tristeza
- de tu carencia,
oscura está mi casa.
-
- En tu mirar mis
ojos irrumpieron,
- y tan
sedientamente te absorbieron,
- que ya no
intentan nuevas direcciones.
-
- Náufrago voy
sin ti, de tal manera
- que no me
aferraría a otra madera
- procedente de
ajenos galeones.
-
- Cantabria,
2 de junio de 2002
- Indice
-
-
-
- 641
- Café
irlandés
-
- Café irlandés,
mezclado en La Cantina
- con aleación
de fuego y de primores;
- no son color,
aromas y sabores
- lo que su clase
y gloria determina,
-
- Sino la suave
mano femenina
- que transmite
latidos y temblores;
- al gustar su
sabor, no te enamores,
- que otra imagen
radica en su retina.
-
- Esa mujer que
va de mesa en mesa,
- mira, sonríe,
atiende, mas no besa
- sino a quien la
consigue estremecer.
-
- Mujer que
esconde bajo la corteza
- una íntima
nostalgia, una tristeza
- que nadie,
salvo yo, logra entender.
-
- Cantabria,
3 de junio de 2002
- Indice
-
-
-
- 642
- Calla
-
- Déjame en
ignorancia, no en olvido,
- sin aludir al
trato que le has dado;
- calla si te besó,
si lo has besado,
- manténme en la
ilusión de lo vivido.
-
- No quiero
despertar, si estoy dormido,
- ni descubrir
que, cuanto fui a tu lado,
- es la flor de
una noche que he soñado,
- de tu campana
el último tañido.
-
- Rasgue el alma
la daga sigilosa
- del silencio
que omite, y que dudosa
- se debata la
mente en conjeturas.
-
- Porque esa
incertidumbre da esperanza
- de que el
peligro visto en lontananza
- yerre
augurando tantas desventuras.
-
- Cantabria,
4 de junio de 2002
- Indice
-
-
-
- Acóplate
-
- Llueven tus
senos sobre mí oscilantes,
- resbalando en
la cuenca de los muslos.
- El placer, de
puntillas sobre el cuerpo,
- quema un
sendero oculto.
- Ha un sueño de
labios sobre el vientre,
- de labios
vagabundos,
- frescos de
sombra y humedad, como alas
- de rosas
deshojadas al crepúsculo.
- Y remolcas
cerezas ya maduras
- por invisibles
surcos,
- sobre la piel
del pecho,
- hasta el cuello
desnudo,
- paréntesis de
nardo en las mejillas,
- para la boca
alternativo fruto.
- Se aglomeran en
súbita cadencia
- latidos en
tumulto,
- rojos de sangre
en corazón inquieto,
- convulsivos en
torno al sexo duro.
- Acóplate,
mujer, en fluctuantes,
- recíprocos
impulsos,
- que en tus
entrañas he de atrincherarme,
- y a ti, en
cautividad, me catapulto.
-
- Cantabria,
5 de junio de 2002
- Indice
-
-
-
- Hijo
-
- Me arrancaron
de cuajo media vida,
- vida que yo
gesté, en enfrentamiento
- a voluntad
mediocre, timorata,
- que en su interés
la hubiera descompuesto.
- Fui instrumento,
más bien que compañía,
- más que
volante, rueda de repuesto,
- útil no más
para cubrir demandas
- en las
necesidades del momento.
- Pero llegó la
vida, y fue mi entraña
- erigiéndose en
templo,
- y me negué a
abatirlo o profanarlo
- a la sombra del
miedo.
- Yo no escogí a
mi niño, pero vino,
- y lo acepté
sin dudas ni lamentos;
- lo hice mío,
tan mío que aún ahora
- se estremecen
por él todos mis huesos.
- Y se colgó
como un racimo de oro
- de las fértiles
puntas de mis senos.
- Lo vi crecer,
aventurando mi alma
- con cada
tambaleo;
- desbordando mi
gozo
- con cada nueva
oferta de su afecto;
- mis ojos
deslumbrados
- por el
semblante de jazmín risueño;
- y en mis oídos
resonando el tono
- de sus
incoherentes balbuceos.
- Y me lo
arrebataron, con abuso
- de poder, de
juristas y de enredos,
- e incapaz de
luchar a esos niveles,
- en desesperación
y angustia muero.
- Cuánto llanto
mis ojos han sangrado
- con cada obstáculo,
y en cada empeño,
- abierto o
subrepticio,
- de oir su voz,
de percibir su aliento.
- Me han saqueado
el alma,
- me han robado
la vida; mi cerebro
- sigue apagando
velas, y es de noche
- cada vez que lo
pienso.
- Me invade ciega,
exasperante angustia,
- y en la
desesperanza desfallezco.
- Oh, si supieras
el sollozo amargo
- de esta madre
en despótico destierro,
- que clama por
la luz de tu sonrisa,
- por tu palabra,
por tu abrazo y beso.
- Cómo maldigo a
quien robó esta vida.
- No sé si en
mis deseos
- hay odio,
muerte, destrucción o ruina,
- o si es
combinación de todos ellos;
- mas a ti va, en
separación u olvido,
- la red de mis
vigilias y mis sueños.
-
- Granada/Madrid,
6 de junio de 2002
- Indice
-
-
-
- Visión
-
- Vi tus ojos,
dos ríos inmensamente largos,
- que inician
nuevos cauces en mi paisaje interno;
- de sus aguas
degusto sabores dulceamargos,
- su corriente me
arrastra, por ellos me gobierno.
-
- Vi tus brazos,
dos ramas que vinculan y amparan,
- espacio del
reposo, venero de temblores;
- expresan en
silencio, y en tumulto preparan
- esa calma
segura que excluye los temores.
-
- Vi tus senos,
destino de trémulos contactos,
- exhuberantes
rosas en plena floración;
- donde acciones
de infante se transforman en actos
- de madurez
sedienta, de sexo y corazón.
-
- Vi el yugo de
tus muslos sobre mi cuello uncido
- para labrar la
tierra sedienta de cosecha;
- como hábil
campesino que cae desfallecido
- sobre la húmeda
greda que su semilla estrecha.
-
- Y viéndome en
los ríos, colgado de las ramas,
- deshojando las
rosas, arrastrando el arado,
- sentí en mi
entraña un brío que, reventando en llamas,
- dejó en tu
propia entraña cuanto yo soy, clavado.
-
- Los
Angeles, 10 de junio de 2002
- Indice
-
-
-
- Estelas
-
- Hay en tus
labios besos
- como ráfagas
de aire;
- te los dieron
un día,
- llevan nombres
de nadie.
- Tienen el gusto
extraño
- de las ambigüedades,
- los percibo en
mi boca,
- pero ignoro a
qué saben,
- como quien ve
la huella
- anónima en la
calle.
- Si me rozan sus
alas,
- aunque por un
instante,
- qué lluvia
silenciosa
- desde mis ojos
cae.
- Si la llama
ligera
- de su evocación
arde
- sobre mi piel,
parece
- tan lenta en
apagarse.
- Si el soplo de
su aliento
- sobre mi rostro
esparce
- equívocas
caricias,
- cálidas
humedades,
- siento borrasca
fiera
- que arrasa los
pinares.
-
- ¿Cómo podré
borrarlos?
- ¿Con qué
garras mentales
- podré rasgar
tus labios,
- lograr que se
desgaste
- la impronta de
otros tiempos,
- y con la propia
sangre
- de mis labios,
cubrirlos,
- y en paz al fin
amarte?
-
- Ay qué
inciertas las aguas
- que corren por
el cauce
- de tu boca, qué
estelas
- tristes, aunque
fugaces,
- arrastran. Quién
pudiera
- verlas
desdibujarse.
-
- Los
Angeles, 12 de junio de 2002
- Indice
-
-
-
- 643
- Besos
lejanos
-
- Tantos besos se
engendran en mi boca,
- sin nacimiento,
sin destinatario,
- como rosas que
amante solitario
- plantar
pretende en la desnuda roca.
-
- Tan insistente
mi ilusión convoca
- fechas, con
nombre de mujer, y horario,
- pero
desnumerado el calendario,
- en mar de
cuadros blancos desemboca.
-
- Besos que
desesperan, y te gritan,
- y al fin en
soledad se me marchitan,
- cómo quisiera
dártelos, amada.
-
- Sin ellos y sin
ti, qué dura suerte;
- sólo en mis
sueños logro poseerte,
- a ti abrazado
hasta la madrugada.
-
- Los
Angeles, 13 de junio de 2002
- Indice
-
-
-
- Depresión
-
- Cansada estoy,
con mente y pies de plomo,
- el alma en
vacuidad, brazos desiertos,
- los júbilos de
ayer emergen muertos,
- y en la tierra
que piso me desplomo.
-
- El gentío en
mi entorno, tan ausente,
- tú, tan lejano,
y tan en mí arraigado,
- el silencio en
las lágrimas trabado,
- la soledad de
noche a mí adyacente.
-
- En la sombra
camino, en la ribera
- de un mar
sonoro que me escucha y llama,
- y sobre mis
recuerdos se derrama.
- su larga voz,
confidencial, sincera,
-
- Qué dificil
romper el ciclo amargo
- de alejamientos,
pérdidas, rupturas;
- cómo
estrangulan estas amarguras
- que en el sarcófago
del alma cargo.
-
- Y al contemplar
los rasgos de tu cara,
- tácitos gritos
de tu imagen muda,
- en los ojos el
llanto se reanuda,
- en el alma la
sombra se declara.
-
- Yo
no he cavado el foso que me entierra,
- otros
lo abrieron para mí, crueles;
- se
llevaron la miel, y sólo hieles
- de
incomprensión mi paladar encierra.
-
- Tal
vez estoy al fondo del barranco,
- tal
vez al borde, a punto de caer;
- ¿por
qué siempre me toca a mí perder,
- siendo de toda
desventura el blanco?
-
- Oh, si a mis
brazos te reincorporaras,
- si como ayer te
tuve, hoy te tuviera,
- cómo este
invierno fuera primavera,
- cómo esta
oscuridad, mañanas claras.
-
- Mantén la mano
que acunó mi seno
- aislada de
esporádico contacto;
- que en piedra,
y fuego, y piel se firmó un pacto,
- y a cumplirlo
te exhorto y me condeno.
-
- Los
Angeles, 15 de junio de 2002
- Indice
-
-
-
- 644-
Vino
espumoso
-
- Cada burbuja es
la prisión dorada
- de un ángel en
ascenso a su destino;
- es el espíritu
sensual del vino
- que alterna
entre la boca y la mirada.
-
- Como si al
margen de la madrugada
- se elevara el
rocío en remolino,
- y en leve
cosquilleo clandestino
- todo lo hiciera
sin decirnos nada.
-
- Se hace beber
tan sigilosamente
- que el
convidado extático consiente
- a cuantos
riesgos dicta el paladar.
-
- Creado de
sonrisas y de espuma,
- tiene la
ligereza de una pluma,
- y el rumor
inequívoco del mar.
-
- Los
Angeles, 16 de junio de 2002
- Indice
-
-
-
- 645
- Amanecer
en Teverga
-
- Se desborda la
luz en las cortinas,
- y persiste el
abrazo adormecido,
- aunque la última
sombra ha dimitido
- desvaneciéndose
por las esquinas.
-
- Pero aún vive
la noche en tus retinas,
- cada párpado
un pétalo vencido,
- y en su niebla
de sueños sumergido
- el recuerdo de
ayer arremolinas.
-
- El día no te
niega un nuevo gozo,
- pero cada hora
que huye es un sollozo,
- y por eso te
impides despertar.
-
- Duerme, mujer,
mientras te abrazo y velo,
- manténme
vinculado, mientras vuelo
- por el silencio
azul de tu soñar.
-
- Los
Angeles, 17 de junio de 2002
- Indice
-
-
-
- 646 - Luz
y sombra
-
- Quiero
pensar, debo tener fe ciega
- de
que si hay sombra no ha de ser de acero;
- que
si imparte al paisaje un tono austero,
- al
fin sobre sí misma se repliega.
-
- Y
que la luz que fulgurante llega
- con
vigor matinal, hará el sendero
- menos
desolador, más llevadero,
- hacia
la meta en que el amor se entrega.
-
- A
veces te veré con el plañido
- de
quien en soledad y oscurecido
- siente
que se le fue la primavera.
-
- Hoy
te veo en la luz, feliz, radiante,
- con
la sonrisa abierta del amante
- que
ve el pasado y el mañana espera.
-
- Los
Angeles, 22 de junio de 2002
- Indice
-
-
-
- 647 - Razón
y voluntad
-
- Tenía una
sonrisa tan desnuda
- que al mirarla,
perplejas y envidiosas,
- desprendían
sus pétalos las rosas,
- quedando el
tallo en mueca fría y muda.
-
- Tenía esa
mirada azul que anuda
- placidez e
inquietud en luminosas,
- inmóviles
descargas, tan gozosas
- como
impregnadas de dolor y duda.
-
- Y una reserva
tal de amargo llanto,
- y una alegría
tal, y un tal encanto,
- y tan dinámica
sensualidad,
-
- que sin
titubear me uní a su vida,
- y en la
distancia, o junto a mí tendida,
- me di, se dio,
razón y voluntad.
-
- Los
Angeles, 23 de junio de 2002
- Indice
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-
- 648
- Superación
-
- Te acaricié
con mano lacerada
- por relieves
extraños, por estrías
- talladas en tu
piel en otros días
- por otra piel
también enamorada.
-
- Llegaron al
umbral de tu mirada
- mis ojos, y en
las hondas galerías
- de tu alma,
otras pupilas, no las mías,
- amenazaban súbita
estocada.
-
- Repetí mis
caricias insistente
- hasta volver tu
piel, pura, inocente,
- sin otros
rastros que mis propias huellas.
-
- Y te miré
hasta que la sombra ajena
- palideció y se
fue, y hoy estás llena
- sólo de mí,
sin dudas ni querellas.
-
- Los
Angeles, 24 de junio de 2002
Indice
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