
Poemas originales
de:


En
languidez total deseo verte,
y
al punto sacudir tu languidez,
y
despertar la euforia, y retenerte,
poseyéndonos una y otra
vez. |

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(Febrero 2002)
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- 840
- Dame tu superficie,
laguna de mujer,
- pues la luz duerme en
ella, y el tacto, y el color;
- niégame el fondo
oscuro, no me dejes beber
- del fango de tus
dudas, ni hundirme en tu temor.
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- 841
- Muévese el bosque en
inmovilidad,
- en plétora de vida y
de belleza;
- y hay quien sólo
percibe utilidad,
- y ante el murmullo y
el color bosteza;
- otro descubre
peligrosidad,
- lobo, tropiezo,
légamo, aspereza.
- ¿Qué oteas tú en mi
realidad oculta?
- ¿Suavizante palabra o
voz que insulta?
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- 842
- Hacia ti, contra toda
congruencia,
- contra toda opinión,
firme, insistente;
- soy pez que surca el
agua en ascendencia,
- sólo los muertos van
con la corriente.
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- 843
- Te amo con el amor
que otro condena,
- fuera de lo legal, de
lo aceptado,
- como quien rompe
argollas y candado,
- como se quiere a la
mujer ajena.
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- 844
- Cuando me dirijo a
ti
- me niegan sombra los
pinos,
- surgen ríos frente a
mí,
- se detienen los
caminos,
- y debo
quedarme aquí.
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- 845
- Te quiero porque no eres como
soy,
- porque no está mi imagen en tu
espejo;
- si al mirarte surgiera mi
reflejo,
- dejarías de ser lo que eres
hoy.
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- 846
- Indagan mis palabras tu
presencia,
- trepándote en camino hacia el
oído,
- que se resiste hermético. ¿En qué
ausencia
- te refugias? ¿Qué absurda
indiferencia
- tu espíritu mantiene
adormecido?
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- 847
- ¿Por qué mar desconocido
- pilotas la blanca vela?
- Si mi soplo no la ha
henchido,
- ¿qué otro viento la ha
impelido?
- Ay, mi vieja carabela.
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- 848
- Te veo en el agua clara
- de la límpida laguna
- donde en las noches de luna
- apenas tiembla tu cara;
- te percibo en la algazara
- persistente de las olas;
- te respiro en las corolas
- de las rosas, y se anuda
- mi piel a tu piel desnuda
- entre espigas y amapolas.
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- 849
- Ciegos los ojos al dormirse el
día,
- de noche urden dinámicos
enredos
- aflorando en las yemas de los
dedos,
- en mirada de táctil osadía.
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- 850
- Qué tristeza, mujer;
- anhelante, desnuda y a la
espera,
- incapaz de atrapar la
primavera
- que entre las manos sientes
florecer.
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- 851
- La curva de tu espalda, al sol
naciente,
- me llama una vez más en voz
callada;
- y mi respuesta, sobre ti
yacente,
- trepa desde los pies hacia la
almohada.
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- 852
- En languidez total deseo
verte,
- y al punto sacudir tu
languidez,
- y despertar la euforia, y
retenerte,
- poseyéndonos una y otra
vez.
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- 853
- Cerré los párpados, quedé
dormido,
- y un medio sueño concibió mi
mente;
- el otro medio tú lo has
concebido;
- dos a soñar, y un solo sueño
ardiente.
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- Indice
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- 572 - Al
amanecer
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- La noche es fin, separación,
fatiga,
- en que el amor se duerme
inacabado;
- un paisaje sin luz,
desarbolado,
- leyenda recitada sin intriga.
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- Y la esperamos con fervor de
amiga
- que ha de romper el bárbaro
candado
- de nuestra esclavitud, como
exaltado
- circo anticipa la última
cuadriga.
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- En la noche tal vez esté despierta
- la mente, mas quizá el cuerpo no
acierta
- a mantener idéntica atención.
-
- Hazme el amor en las mañanas
frías,
- al renacer de tantas energías
- en un mundo pletórico de acción.
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- Los
Angeles, 2 de febrero de 2002
- Indice
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- 573 -
Hambre de
ti
-
- Tengo un hambre de siglos, de
amplitudes,
- hambre de ti que no se
satisface,
- hambre que las entrañas me
deshace
- con garfio de recelos e
inquietudes.
-
- Tal vez perdí tus huellas, o me
eludes,
- o eres quizá una idea que en mi
nace;
- idea que tendrá su desenlace
- sólo cuando a mi lado te
desnudes.
-
- Hoy te pienso, mañana he de
tenerte;
- aún no sé cómo; tal vez me
despierte
- una mañana hallándote a mi
lado.
-
- O tal vez me sorprendas en la
calle,
- y con mi brazo alrededor del talle,
- te lleve a un mundo para ti
creado.
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- Los
Angeles, 3 de febrero de 2002
- Indice
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- 574
- Siempre
dos
-
- No veremos el fin, en el amor,
- ni de tu soledad ni de la mía;
- paralelas irán, como una vía,
- compartiendo tan sólo su
temblor.
-
- Es el amante colonizador
- en busca de amalgama;
desconfía
- de heterogeneidad y autonomía;
- hay en su fibra un toque
destructor.
-
- Vano el intento de imponer tu
estilo
- a campo abierto o con sutil
sigilo:
- Nunca seremos uno, siempre
dos.
-
- Dos que se buscan y tal vez
convergen,
- que luchan entre sí, y al fin
emergen
- libres y unidos como un breve
adios.
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- Los
Angeles, 3 de febrero de 2002
- Indice
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- 575
– Yo izaré el
asta
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- Se ha resignado el día,
desgastado
- de tanta luz creada y emitida;
- yace su intensidad adormecida,
- mas se alzará al amanecer
dorado.
-
- En esta extenuación que ha
limitado
- mi facultad de acción, se halla
escondida
- la raíz de una nueva
amanecida,
- que árbol será en tu júbilo
arraigado.
-
- Deja que el sol una vez más
levante
- su disco de oro envuelto en el
turbante
- de la luz nuevamente generada.
-
- Yo izaré el asta donde tu
bandera
- vibrátil flotará, grácil,
ligera,
- serenándose al borde de la
almohada.
-
- Miami, 6 de febrero de
2002
- Indice
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- 576
– Tan mío
propio
-
- Noche tras noche en solitario
estado,
- y en igual condición día tras
día;
- el alma en fuego y a la vez
vacía,
- sin el amor yacente a mi
costado.
-
- Vino al fin, y tan pronto fue
llegado
- que se resquebrajó mi
fantasía;
- pero de entre las ruinas
resurgía
- un embrión dentro de mí
arraigado.
-
- Un hombrecito en paso
vacilante,
- tan mío propio, a mí tan
semejante,
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