- Leyéndote
-
- Página de mi libro, he de leerte
- con la calma del niño que desliza
- su dedo acariciando los renglones;
- con idéntico afán, y con la misma
- curiosidad que a descubrir lo impele
- tanto misterio en la palabra escrita.
- Página de mi libro, un episodio
- de conexión contigo, en este día;
- un paisaje entre tantos recorridos,
- de mi archipiélago una sola isla.
- Arañaré tus letras una a una,
- página de mujer desconocida,
- y entre mis dedos temblarán tus rosas,
- mientras abres el surco a mi semilla.
- Mi lectura de ayer, compleja mezcla
- de drama, de comedia y poesía,
- páginas que se abrieron y pasaron,
- siendo aún parte del libro de la vida.
-
- Tantas leí, y hoy una sola leo,
- y cuántas más esperan ser leídas.
-
- Cautivas mi atención, y quedo absorto
- en la meditación contemplativa
- del mensaje sutil que se derrama
- fluyendo en la corriente de tus líneas.
- Los ojos hoy te leen, y la mente
- ni ayer recuerda ni al mañana gira.
- Hoy sólo tú, y alrededor silencio,
- tu voz callada en la mirada fija.
- Te seguiré leyendo a ritmo lento,
- a la vez que mis dedos te acarician.
- Oh, página, mi página presente,
- contigo estando las demás se olvidan.
-
- Los Angeles, 30 de septiembre
de 2000
- (Indice)
(Comentario)
- -
- -
- -
- Mutación
-
- Angel de luz en cuerpo adormecido,
- quiero extirpar las alas de tu espalda,
- arrancarte la túnica, y desnudo,
- revestirte de besos y palabras.
- Angel de luz, en carne restaurado
- por la caricia impúdica que estalla
- en lúbricos temblores, agitando
- las recónditas fibras de tu entraña.
- Libre ya de la insípida pureza
- que el grito del instinto amordazaba,
- has recobrado la canción salvaje,
- ayer desconocida u olvidada,
- que hoy sacude tus vértebras, vibrando
- dentro de ti con fiera resonancia.
- Ya no eres ángel, sólo criatura
- con la vital necesidad humana
- que nos lleva los unos a los otros:
- Ven hacia mí; sonríe, juega y ama.
-
- Madrid, 5 de octubre de 2000
- (Indice)
(Comentario)
- -
- -
- -
- 384 - Amante
-
- No quiero ver tu amor, águila herida
- falta de dirección, perder altura;
- ni barrotes, cadena y cerradura
- dejándome en exceso protegida.
-
- Más que supervivencia quiero vida,
- con más imprecisión, menos cordura;
- ¿no ves que la costumbre desfigura
- la ilusión, con su impronta establecida?
-
- Un día inesperado satisface
- más que un mes de indudable desenlace;
- te prefiero, a inquilino, visitante.
-
- Sorpréndame tu acción imprevisible,
- y me hallarás sin dudas, disponible…
- No seas mi marido, sé mi amante.
-
- Burgos, 6 de octubre de 2000
- (Indice)
(Comentario)
- -
- -
- -
- 385 - Galerna
-
- Qué envidia tengo de tu amigo el viento,
- tan acariciador, tan permitido,
- rozándote los pliegues del vestido
- con sensual, descarado atrevimiento.
-
- Alza su vientre el mar, ofrecimiento
- de curvas móviles, en estallido
- contra el acantilado ennegrecido,
- del blanco alud triturador violento.
-
- Estréllense tus ojos de esmeralda
- en los míos, derrúmbese la falda,
- reciba tu ensenada mi explosión.
-
- Sobre tus huecos lograré verterme,
- y tras cada repliegue habrás de verme
- reatacando con determinación.
-
- Cantabria, 12 de octubre de
2000
- (Indice)
(Comentario)
- -
- -
- -
- Tertulia
-
- Siete gritos silenciosos,
- siete lámparas en vela,
- siete impulsos decididos,
- siete mentes, siete ideas,
- siete tópicos cerrados,
- y siete rosas abiertas.
- Como en la tela de araña,
- la palabra, hilo de seda,
- en red sonora entreteje
- los mensajes, y navega
- de la periferia al centro,
- del centro a la periferia.
- Siete vidas diferentes
- bajo idéntica corteza,
- o superficie distinta
- de siete vidas idénticas.
- Siete almas semidesnudas,
- con un rumor de cadenas
- al fondo, que se adivinan
- sacudidas o deshechas.
- Diálogo sutil florece
- sin normas, sin estrategia,
- que los espíritus libres
- no se someten a reglas.
- Alianza luminosa
- del oído y de la lengua,
- que si no acepta otros juicios,
- los escucha y los respeta.
- Siete sonrisas afables,
- siete miradas serenas,
- y siete interrogaciones
- alrededor de la mesa.
-
- Cantabria, 14 de octubre de
2000
- (Indice)
(Comentario)
- -
- -
- -
- 386 - Fracaso
-
- La luz brilla en los ojos cuando amamos,
- la sombra nos circunda si partimos,
- el viento nos abraza si sufrimos,
- y nos moja la lluvia si lloramos.
-
- Tal vez las lágrimas enmascaramos
- y con penoso esfuerzo sonreímos,
- pero ni abandonamos ni extinguimos
- la soledad terrible en que quedamos.
-
- Con qué callada lentitud te alejas,
- como quien todo lo perdió, sin quejas,
- y sin haber logrado aún comprender
-
- que el sueño de esta noche en retirada
- duerme quizá en la amarga madrugada,
- pero despertará, y volverá a ser.
-
- Cantabria, 14 de octubre de
2000
- (Indice)
(Comentario)
- -
- -
- -
- 387 - Estación
-
- Junto al andén desierto el tren dormita,
- niebla invernal al fondo, gris y fría;
- un mundo soñoliento en lejanía,
- y una mirada en soledad marchita.
-
- Mientras calla el temor, el dolor grita,
- y la palabra, en suspensión sombría,
- se transforma en sutil melancolía
- que hasta en los ojos húmedos palpita.
-
- Una mujer y un hombre se han besado;
- suena el reloj las diez; se han separado;
- él parte, y ella es esperanza y duda.
-
- El tren lleva hoy ruptura, alejamiento,
- mañana tal vez traiga un nuevo intento,
- y halle una firme voluntad desnuda.
-
- Madrid, 14 de octubre de 2000
- (Indice)
(Comentario)
- -
- -
- -
- 388 - Placidez
-
- Te vestiré de esta mirada hambrienta
- que a tus senos se ciñe sin pudor,
- arropándote toda en derredor
- con plenitud de timidez exenta.
-
- De tal modo te veo que se ahuyenta
- de nuestro lado el tiempo, destructor
- del sueño concebido en esplendor,
- la medianoche de la Cenicienta.
-
- Tal medianoche dormirá hacia afuera;
- hacia dentro será una noche entera
- que dormiremos, sin dormir, unidos.
-
- Revestida de tacto y de mirada,
- impediré a la luz de la alborada
- interrumpir la paz de tus sentidos.
-
- Madrid, 15 de octubre de 2000
- (Indice)
(Comentario)
- -
- -
- -
- Hoy
-
- Parda la tierra, verdes los olivos,
- azul el cielo, el horizonte ancho,
- sobre caballo y asno, pensativos,
- cabalgan lentos Don Quijote y Sancho.
-
- La idea con la imagen acoplada,
- la melodía encadenada al ruido,
- a la ilusión la realidad atada,
- y el sentimiento al paso del sentido.
-
- Doble punto de mira, dos verdades,
- y así te quiero yo, en doble vertiente,
- con firme dualidad de voluntades,
- una cortés, y la otra irreverente.
-
- Y te amaré con el idealismo
- que al corazón y a la razón cautiva,
- y con el más procaz materialismo
- de la carne desnuda y agresiva.
-
- Debo ofrecerte amor de caballero,
- con sensibilidad, dulce certeza,
- y rapto irreflexivo, pasajero,
- que no va más allá de la corteza.
-
- Ambos sincrónicos, ambos abiertos,
- con autenticidad de fe y ofrenda,
- ambos de entraña y corazón expertos,
- que el cuerpo acepte, y que la mente
entienda.
-
- Déjate amar un día, o una vida,
- hoy te amaré, y tal vez lo haré mañana,
- que amor es aún amor cuando se olvida,
- como es campana aún muda la campana.
-
- Déjate amar, no ya con amor puro,
- mas con tenaz ferocidad sensual,
- que hoy es cierto, y mañana es inseguro,
- mañana es una idea, hoy es real.
-
- Madrid, 15 de octubre de 2000
- (Indice)
(Comentario)
- -
- -
- -
- 389 - Voz
de ayer
-
- Cómo permaneció inmóvil y muda,
- campana que una vez por mí tañera,
- qué hondo silencio, insoportable espera,
- y la deseada voz no se reanuda.
-
- Colgado estoy entre la fe y la duda,
- en estado que anhela y desespera,
- con la ilusión de que otra vez volviera
- a estremecerse junto a mí desnuda.
-
- Quiero ser el badajo que, oscilante,
- de nuevo arranque al bronce eco vibrante
- y entre sus resonancias me aprisione.
-
- Quiero de nuevo oir su voz sonora,
- no mañana, ni luego, sino ahora,
- y que mi vida toda condicione.
-
- Madrid, 16 de octubre de 2000
- (Indice)
(Comentario)
- -
- -
- -
- Perdido
-
- Cansado estoy, cansado
- de absorber en mis pies esta mañana
- el polvo de plazuelas y callejas
- de esta ciudad extraña.
- Siempre seremos mudos forasteros
- allí donde la vida rutinaria
- no repite incansable el sonsonete
- que martillea sin cesar el alma.
- Cansado estoy de baldosines rotos,
- de calles levantadas,
- de barreras, de tráfico, de gentes
- que empujan y no miran a la cara.
- Qué anónimo me siento, qué perdido,
- caminando al azar esta mañana.
- Los viejos monumentos,
- altas torres, murallas
- de abrazo interrumpido,
- iglesias en que aún vuelan las campanas,
- monasterios de estudio y de silencio,
- ya no me incitan, junto a mí resbalan.
- Y en un tono menor, la inevitable,
- seductora llamada
- de los multicolores anaqueles
- de librerías, donde el libro estalla
- en quieto, innumerable ofrecimiento;
- del kiosko exhibiendo la avalancha
- de rostros lúbricos multiraciales,
- y el abanico de la prensa diaria;
- Cafés alineando
- hombres desocupados a la barra,
- pontificando goles y estrategias,
- sabiduría de las clases bajas.
- Estas calles son río inagotable
- de vidas, de intereses, de programas,
- de pasiones ocultas, frustraciones,
- de dolores, tristezas y esperanzas,
- avanzando dinámicas al ritmo
- de cada paso y de cada mirada.
- Y aquí, perdido en este maremagnum,
- voy caminando con la doble carga
- pendiente de mis hombros
- de incomunicación y de nostalgia.
- Solo entre tantas soledades vivas,
- en mar de gentes, yo, buque fantasma.
-
- Madrid, 16 de octubre de 2000
- (Indice)
(Comentario)
- -
- -
- -
- Turista
-
- Llevo sobrecargada la retina
- de imágenes dispares,
- repertorio de valles y montañas,
- de mesetas, y ríos, y ciudades;
- de sólidos castillos, centinelas
- sobre el campo; de esbeltas catedrales
- donde la fe ha cedido su salmodia
- al políglota andar del visitante.
- Tengo un sinfín de estáticas efigies
- carentes de lenguaje;
- demasiados panfletos,
- fotografías, mapas, cuadros de arte,
- recuerdos de mi paso por el mundo,
- que aún hablando, no pueden escucharme.
- He acumulado en mi álbum claroscuros
- del caer de la tarde,
- colores vivos de naciente aurora,
- pardas encinas, verdes olivares,
- del sol brillando en las esferas de oro
- de limoneros y de naranjales.
- El tiempo se me fue reuniendo objetos,
- y permití alejarse,
- sin reconocimiento, cuanto bulle
- bajo sombreros, boinas, y turbantes.
- Hoy no son las murallas,
- ni las estatuas en sus pedestales,
- ni las columnas rotas,
- ni los palacios del país distante
- mi plan ni mi objetivo.
- Hoy la sola razón de mis viajes
- es la persona que sonríe y llora,
- que habla y abraza, y sabe desbordarse.
- Cuanto tengo de humano
- busca la humanidad, la misma carne,
- y lo que en ella se refugia y vibra,
- la idea, el sentimiento, y el mensaje.
- Ya soy un viajero de la vida;
- si hay vida en ti, deténme al acercarme.
-
- Madrid, 20 de octubre de 2000
- (Indice)
(Comentario)
- -
- -
- -
- Mi
reflejo
-
- Estaba sólo dormido,
- aunque me creyeron muerto,
- yacente en negra mazmorra
- de mi negro cautiverio.
- El sentimiento dormía,
- y velaba el pensamiento.
- Me redimieron las fuerzas
- aliadas del recuerdo,
- quebrantando las cadenas
- del abandono y el miedo.
- No sé si las he perdido
- o aún en parte las retengo,
- porque al mirarte a los ojos
- parezco quedarme ciego.
- Quiero saber si un sonido
- del lenguaje de tus sueños
- lleva mi nombre; si escuchas
- las voces de mi silencio.
- Oscuras noches calladas,
- tan cerca de mí y tan lejos,
- cuando la luna desgrana
- nocturnos de terciopelo,
- y se peina en el estanque
- la plata de sus cabellos.
- Si en tus ojos, si en tu alma
- pudiera ver mi reflejo…
-
- Madrid, 21 de octubre de 2000
- (Indice)
(Comentario)
- -
- -
- -
- Voz
de hoy
-
- Era una voz perdida entre la bruma,
- era una voz dormida,
- era una voz con suavidad de espuma,
- voz que se oye una vez, y no se olvida.
-
- Me habló porque le hablé, pero no
obstante
- ella me hubiera hablado
- con idéntico tono susurrante
- si un día hubiera junto a mí pasado.
-
- A mi lado, tal vez sin conocerme,
- como los elegidos,
- me hubiera, sí, reconocido al verme
- por la interrelación de los sentidos.
-
- Cálida voz, voz aterciopelada,
- con pausas sugerentes
- que tanto expresan, aún sin decir nada,
- silencio y voz igualmente elocuentes.
-
- Cómo, aunque se articula en la
distancia,
- acaricia y revela,
- presagio de futura circunstancia
- que al tiempo clava sin piedad la
espuela.
-
- Háblame, voz, en el furtivo tono
- del secreto prohibido,
- con la complicidad y el abandono
- de los labios que rozan el oído.
-
- Madrid, 22 de octubre de 2000
- (Indice)
(Comentario)
- -
- -
- -
- Sonetillo
-
- Cuando se deja un lugar
- no se logra oscurecer
- el rostro de esa mujer
- que no se llegó a besar.
-
- Tal vez la vimos cruzar
- resuelta al atardecer;
- o tal vez aparecer,
- mirar, sonreir, pasar.
-
- No supimos detenerla
- para poder ofrecerla
- denso diálogo de piel.
-
- Y cuando la recordamos
- vemos que nos comportamos
- como amantes de papel.
-
- Filadelfia, 23 de octubre de
2000
- (Indice)
(Comentario)
- -
- -
- -
- 390 - Tres
miradas
-
- Tres caricias me dieron sus miradas,
- las tres distintas y las tres iguales;
- una de viento en los cañaverales,
- rumor de besos, suavidad de almohadas.
-
- La segunda de frescas alboradas,
- puestas de sol, nostalgias otoñales;
- y al fin gotas de lluvia en los
cristales
- rodando melancólicas, calladas.
-
- Las tres idénticas y diferentes,
- tan profundas las tres, tan
transparentes,
- y al mismo tiempo tan devastadoras;
-
- entrelazadas de esperanza y miedo,
- como alcanzando el cielo con el dedo
- para perderlo al cabo de unas de horas.
-
- Filadelfia, 23 de octubre de
2000
-
(Indice)
(Comentario)
|